lunes, 26 de septiembre de 2011

27. "Je suis venu te dire que je m'en vais" - Serge Gainsbourg

Del álbum Vu de l'extérieur (1973)

Un día de hace cinco años, estaba hojeando la revista gratuita que daban en una tienda de discos cuando vi la imagen de un viejo abrazado de una jovencita. Yo me preguntaba qué tenía de especial aquel hombre, más bien feón, para que una mujer atractiva estuviera tan prendada a él. Me cayó bien, a pesar de todo, el tipo era terriblemente cool. Pensé que todos quisiéramos llegar a su edad con la capacidad de seducción intacta. La imagen promovía el lanzamiento un álbum tributo. El hombre canoso no era otro que Serge Gainsbourg y la muchacha era nada menos que Jane Birkin.

Soy de los que presumen jamás caer en los juegos publicitarios, pero en esa ocasión corrí a comprar el tal Monsieur Gainsbourg Revisited. No sabía nada de él, honestamente, y no importó. Son contadas las ocasiones en las que tienes un presentimiento y esa vez lo tuve, supuse que era un disco que me podía gustar. Y así fue. Leí que, como sospechaba, Serge era francés y que en este disco una serie de admiradores le rendían tributo. Lo interesante es que entre esos admiradores se incluía a Jarvis Cocker, Michael Stipe, Portishead y Cat Power que hicieron adaptaciones sublimes al inglés de varios clásicos del maestro.

Las que más me gustaron fueron "A Song for Sorry Angel" que hasta la fecha considero la máxima aportación de Franz Ferdindand a la música (supera a la original, incluso) y una llamada "I Just Came to Tell You That I'm Going" que ya desde el título anticipaba su grandeza. Era imposible que una canción en la que se manifestaba: solo viene para decirte que me voy, fuera mala. No, bastaba verla en el tracklist para saber que sería una maravilla y así fue.

El resto del contenido era irregular, aunque con la suficiente calidad para que buscara más. Así lo fui haciendo con el tiempo. Ese tributo rindió su cometido, acercó a un joven a las manos de un artista ya fallecido del que no tenía la más mínima idea.

La travesía fue magnífica. Álbumes como Bonnie and Clyde, Initials B.B., Histoire de Melody Nelson y Jane Birkin/Serge Gainsbourg se convirtieron pronto en indispensables por su elegancia y erotismo. De paso me fui enterando de la polémica personalidad del compositor, llegando a ver aquel clásico video donde quema un billete o ese donde, borracho, le dice a cierta cantante americana que se la quiera follar en pleno programa en vivo para sorpresa de los presentes.

Lo cierto es que le entendía poco o nada a sus letras. No sabía francés, de modo que tenía que imaginar el contenido de las mismas. No estuvo mal, lo desconocido atrae, y eso era para mí la carrera de Serge Gainsbourg: un misterio. No sabía de qué hablaba la mayor parte de su repertorio, así que lo adivinaba. Incluso llegué a realizar varias traducciones ficticias en una libreta. Simplemente anotaba lo que me sugería su entonación y las palabras que lanzaba.

Este año entré a estudiar francés. Lo dejé a los tres meses, por culpa de las vacaciones. No quería estar encerrado en un salón durante ellas, mi plan era retomar las clases después del verano y hasta ahora no lo he hecho. Lo lamento porque me gustaba. Y en cada nueva lección fantaseaba con que, como en Vie Héroïque, el espíritu de Gainsbarre se aparecía para darme los secretos de un idioma de lo más complicado.

No aprendí lo suficiente para entender sus canciones. Me quedé con las ganas. Y no está tan feo como parece. Esto me permite seguir imaginando, pensar que esas letras hablan de lo que me pasa, moldearlas a mi manera. Tal vez cuando las descifre me lleve una decepción. Por lo mientras está perfecto. Y es que no importa lo que se diga en francés, siempre sonará bonito.

2 comentarios:

Kareve dijo...

Coincido totalmente con eso de que cualquier cosa que se diga en francés siempre sonará bonito. Un conocido de usted siempre me molestaba con eso de que el francés suena horrible y es horrible, que Borges lo dijo, que Schopenhauer lo dijo aunque ambos hablaran y entendieran perfectamente el idioma. Yo llevo ya dos años estudiándolo (o al menos eso pretendo) y sólo crece mi frustración aunque no disminuye mi gusto. Repetí 2 veces el primer nivel y voy por la tercera en el segundo. La verdad es que soy una completa retardada aprendiendo idiomas. Aún tengo la esperanza de algún día poder leer y comprender todas las citas y las canciones, de saberme todas las groserías e incluso de poder visitar Francia. Saludos!

Bigmaud dijo...

Envidiemos a los que tienen facilidad para aprender idiomas. El francés me pareció bonito sí, pero por lo que vi es poco práctico. Está bien repetir niveles, preferible a seguir por inercia sin entender nada. Yo ahora, luego de unos meses sin estudiarlo, tendría que empezar desde abajo.

Saludos.

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