martes 24 de noviembre de 2009

Más fotos libres de nitidez

Tengo pocas ganas de escribir. Los trabajos de fin de semestre me han hecho teclear tanto que evitaré volver a acercarme a un procesador de textos por al menos un mes. Yo que quería dedicarme a algo donde tuviera que escribir ahora he abierto los ojos ante lo demandante que es y me arrepiento de no haberme dedicado a ser payasito de crucero como mis padres me aconsejaban. Qué desgaste.

Por lo mientras les dejo tres fotos que tomé en tiempos recientes.

Para los fanáticos del deporte, la gorra pirata conmemorativa de los Vaqueros de Dallas, equipo estelar de las Ligas Mayores de Béisbol, célebre por su eterna rivalidad con los Delfines de Nueva York y con las Medias Rojas de Pittsburgh.

15% más baratas que las efervescentes.

Iba caminando cuando de reojo vi una manta de lo que creía era un club para caballeros. Ya vuando volteé bien resultó que no era más que una inocente publicidad de Bonice que sólo busca atraer la mirada de personas de alma pura como yo. Aparte le ponen Helato. Como para que lo relacionemos con una fellatio. Claro, todos ustedes imaginaron lo mismo, verdad? ¿Verdad?, ¿VERDAD?

Me llevé diez,

domingo 15 de noviembre de 2009

Hallazgos de la semana




¡¡GRACIAS!! POR TU SENCIBLE, "COMPRENCION" (sic)

Un ¿cuadro? ideal para obsequiar a tu amante, la que ve Muévete y que colecciona Tv notas. Treinta pesitos de puro buen gusto.

Esto me lo encontré tirado en mi escuela (¡En serio!). Vi el papelito enrollado en el suelo y por curiosidad lo tomé cof cof. No crean que yo ando dispuesto a gastar 150 pesos por esos servicios en los que discriminan a personas con problemas reumáticos.

Planes frágiles

Central camionera, intermediario horrible e inevitable. Estoy ahí, porque acabo de entrar. Llevo una maleta que sólo trae mi computadora. Es lo único que de verdad necesito. Dentro de ella está parte de mí. Me dirijo a la sala de espera. Noto que hay poca gente, hoy en día las personas tienen miedo de salir. Es preferible quedarse en casa hasta que todo transcurra. Sin que nadie nos avise. Menos a mí.

Antes de llegar me detiene una muchacha. Me pregunta que si voy para Torreón. Ojos verdes inherentes a su belleza. Su cuestionamiento me extraña sobretodo porque jamás la había visto en mi vida. Inspira confianza por su sonrisa con dientes. Deja pocas ganas de mirar a otro lado. Está sola; tiene un montaña empacada en la espalda. Evado la respuesta y le pregunto la hora. Ojalá no se dé cuenta de mi reloj. Dos y media. Sigo sin responder. Ella se adelanta. Sin prisa me cuenta que vino a pasar unos días con un amigo a la ciudad. Por un curso, la única atracción turística de este lugar. Compraron los boletos de regreso hace días. Y justo hoy, su amigo tomó la decisión de expandir las lecciones (esta vez de manera personal) con la maestra cubana de cariñosos modos. Paulina (ya me dijo su nombre) está en busca de alguien que compre el boleto que originalmente pertenecía al ahora amante de la caribeña. Boleto a Torreón con asiento reservado a su lado. Estás de suerte, le digo. Justo voy para allá.

Sin que se dé cuenta tiro el boleto que me sobra.

jueves 5 de noviembre de 2009

Mi fatuo intento de contribuir a la noble reventa



Tomar decisiones de último minuto te desprende de aquellas comodidades que cubren a los más precavidos. En el papel, podría sonar intrépido y "aventurero" pero siempre es mejor hacer las cosas con tiempo; tranquilamente. Ayer por la mañana mis planes para ir al concierto de los Hombres G eran mera fantasía. Se suponía que compraría los boletos desde hace semanas, pero diversas cuestiones fueron aplazando las cosas y siendo ya el día del concierto veía como poco serio el lanzarme a ver a uno de los grupos más ochenteros disponibles en el mercado. Era inconveniente, apresurado, fuera de lugar y una flojera de unos veinte kilos se apropiaba de mi persona. En verdad ya no planeaba ir, pero pasaron sesenta segundos (aunque hay versiones de que fue un minuto) que cambiaron mi perspectiva y me dije a mí mismo, ¡Casi estás en Bel Air! oye, no te quedes con las ganas. Así, a unas horas del concierto sin boleto y sin un helicóptero para transportarme partí rumbo al auditorio nacional. Y llegué. Y me acerqué a una venerable anciana con una bella sonrisa y mejillas rosadas que ofrecía boletos amorosamente "al precio" (desesperada porque el concierto se suponía ya debía empezar). Fue justo cuando le preguntaba de cuáles secciones tenía, que una señora de aspecto siniestro vestida civilmente de fachas interrumpió esa reunión de negocios pidiéndole a la viejita que sólo estaba deshaciéndose de los cincuenta boletos que le habían sobrado luego de que sus nietos y bisnietos la dejaran plantada (eso me dijo, qué quieren) que se descubriera para inspeccionarla. Era una policía descortés. Me soltó un cariñoso, Te voy a pedir que te largues, no andes promoviendo la reventa. Me fui por dos razones: la ovación del público estaba llegando hasta afuera o sea que los primeros acordes estaban cerca de comenzar y porque esto no era una película de Rambo como para iniciar una revuelta épica contra la ley armado con una vara sin espinas.

No pasó mucho tiempo cuando una pareja me dijo que todavía había boletos en taquilla. WTF? ¿Qué hacía yo platicando con esa bruja de arrugas en la frente que sólo le quitaba boletos a los verdaderos fans realizando esa práctica asquerosa llamada reventa? En el fondo nunca tuve intenciones de comprárselos, ejem... Por fortuna un ángel de la ley evitó que pecara. Whatever, fui a la taquilla por un papel que autorizara mi entrada. Ya sonaba Voy a pasármelo Bien, así que me apresuré para no perderme más. Llegué para el inicio de El Ataque de las chicas cocodrilo, la segunda canción.

Sobre el concierto, muy bueno. A los Hombres G a veces se les juzga injustamente y se les mete en la misma bolsa que aberraciones como Reik, o sea, la de una banda para jovencitas. Y sí, tal vez su público no sea el más amargado, serio y feo (lo cual es genial desde muchos ángulos) pero tienen una cantidad de temazos lo suficientemente grande para hacerlos uno de los pocos grupos en español a los que admiro. El set list fue básicamente hitero, con todas esas que la gente se sabe mejor que su número de celular con alguna sorpresilla como Solo al llover, Tengo hambre y una de las que me hizo hace años encariñarme con ellos: Rita . Me quedé con las ganas de dos de mi favoritas, La Carretera y Sin ti. Hay que irse dando a la idea de que los grupos por más que te ofrezcan, siempre te quedarán debiendo algo, como para que sigas ahí, a la expectativa de la próxima vez.

miércoles 28 de octubre de 2009

Palabras alrededor de District 9

Ustedes saben que este blog se caracteriza por darle poca importancia a lo que ocurre en el mundo exterior. Son contados los posts en los que salgo de la burbuja personal para acercarme a temas de actualidad o a novedades de la cultura pop. Son cosas que me interesan mucho, ojo, pero las dejo fuera porque utilizo este medio más bien para un desahogo interno en el que de un modo reflejo la cotidianidad más estricta si acaso desde un punta de vista exagerado y... lo que sea; no quiero continuar porque por esta ocasión quiero salirme un poco de ello, para hacer la (apenas) segunda reseña/noséqué desde aquella que con motivo de Cloverfield se convirtió en uno de los momentos más bajos de este joven blog.

La primera novedad radica (ups, nomás no puedo dejar de ser autorreferencial) en que fui al cine. Ya he comentado cómo detesto ese lugar donde la gente más odiosa del país se suele reunir para molestar al prójimo con música e imágenes de fondo. Tampoco ahondaré en eso, sólo quiero recomendarles mantenerse lo más alejado que puedan de los demás. Acurrucarse en la unas las esquinas es una buena opción en la que se sacrifica la experiencia visual y sonora por un poco de paz mental. Ah sí, recordé que todo en el cine compite en abuso precios con las tienditas de central camionera. ¿39 pesos por un mugre capuchino insípido tamaño mediano? ¿El hielo estaba bendecido por el Papa, acaso? Ni hablar de las palomitas que ni se antojan por el desembolso que suponen. Prometo apoyar en el 2012 a aquel candidato que incluya la pena capital para los expendedores de golosinas aprovechados entre sus propuestas de campaña.

Por eso casi nunca voy al cine, prefiero quedarme en casa viendo una fina selección de mis infomerciales favoritos que tengo guardados en un VHS. Digo casi porque hay ocasiones como hoy en los que la circunstancias te orillan a ceder ante la tentación, a romper la dieta o seguir el lema más irresponsable de todos: una vez al año no hace daño. Y así fui con un escuadrón a corroborar que es un mito inventado por los más viejos eso de que los miércoles hay dos por uno en el cine.

...

¿Les dije que esto sería una reseña? Damn it; lo siento, no pude evitar los dos párrafos anteriores, cambiar la dinámica de mis posts es más difícil de lo que pensé. Pero qué diablos, comentaré algo de District 9 también.



Bueno, para quien no lo sepa (y en resumidas cuentas porque tengo flojera) District 9 es una película de extraterrestres. Eh, sólo que abarcada de manera más original de lo que nos tienen acostumbrados los estudios de Hollywood últimamente. Porque sí, se tratan de seres horribles con aspecto de cucaracha los que aparecen en pantalla, pero al mismo tiempo el humano promedio puede verse reflejados en ellos. El paralelismo que existe entre la forma de vida de los bichos y los tiempos del apartheid (sin ir más lejos la historia se desarrolla en Sudáfrica) es el ejemplo más evidente, pero transcurren otros detalles más sutiles que provocan que uno simpatice más con los alienígenas que con aquellos que en teoría deberían ser más cercanos y familiares: los humanos. Humanos físicamente convencionales y atractivos (no hay un solo feo en toda la cinta) movidos más por lo económico que por lo ético frente a extraterrestes que representan lo más primitivo, salvaje y natural. Los primeros volubles e interesados. Los segundos con más principios. El protagonista pasa por ambos mundos, defiende en su momento a cada una de las partes logrando que uno pase de simpatizar a odiar y viceversa lo que se presenta ante las pupilas en varios momentos de la película. Wikus, el personaje (humano) principal es manejado acaso como un Gregorio Samsa moderno (de aquel escrito leído aparte de mí sólo por unas cuarenta millones de personas llamado Metamorfosis), ejemplificando cómo en la sociedad todos somos desechables: un día eres parte de la maquinaria, colaborando, aportando y ayudando a los demás y al otro, cuando una situación adversa se te presenta te ves acorralado sin nadie más que ti mismo para salir adelante. Quienes en tiempos de bonanza te rodean suelen ser los primeros en dar la espalda cuando las circunstancias se tornan difíciles.

También:

-Medio Independence Day medio Transformers.
-Acción, comedia especial, viral, palomera, mockumentary.
-Cursi, violenta, gore.
-Sin mujeres en ropa ligera que te distraigan de los subtítulos.
-Con trailers al principio y créditos al final.

domingo 25 de octubre de 2009

Fue mi cumpleaños...

Y ninguno dejó un comentario para felicitarme, ingratos.

Pero pueden redimirse regalándome esto.

o esto

o esto

o esto

o esto

o esto

o esto

o loquesea menos su amor, por favor. Que ese ya lo tengo... sí.

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Hace rato se me ocurrió el título para un ensayo que promueva la lectura entre los mexicanos: "Leo porque soy capricornio".

viernes 23 de octubre de 2009

Librería fin

Después de darle vueltas y revisar que mi cartera estuviera en su lugar voy a la caja. Llevo dos libros; sólo tengo intención de comprar uno. Del otro preguntaré el precio y si se adapta al salario mínimo me lo llevaré (cosa que no pasa al final). Cuando llego a la caja me encuentro con ella. No me esperaba encontrarme a alguien así, no tiene el tipo de los demás empleados. Es hermosa. Ni guapa, ni fea. Hermosa. Bonita, preciosa, dulce. Tierna. Mientras inspecciona un código de barras pienso que ella no debería vender libros. Debería inspirarlos; debería estar en la página noventa y cuatro del que llevo, enamorando al protagonista; obligándolo a mandar todo al carajo por ella. Ojalá sea así, quiero leerla también. Me da una bolsa: la voz le hace juego su boca.

Me da mi cambio. Me voy.

domingo 18 de octubre de 2009

Lector brasileño ofendido

Acaba de llegar un comentario anónimo a una vieja entrada bien olvidada:

Husteds nin ganas de entender el portugues no tiene cultura propria. que ridiculo cuando hablamos despacito para usteds entender y dicen no no entiendo nunca entienden nada tienen una cabeza cerrada se creen que son los europeus. por favorrrrrrrrr hacen siempre conparacion con brasilllll por Dios. Cuando van a entender que Argentina esta 30 anos mas atrasada que brasil???????????????



Nossotros usamos la plata de nuestro pais valorizamos nuestro dinero el REAL en cambio usteds? Dolar por esto nunca el pais asi va pra adelante, de que adianta todo en dolar si no cambia nada jejejejejeje.. nunca vi tanta gente mal humorada.. El portugues es muy lindo y muyy rico tienen que aprender el portugues i no hacer comparacion con el castellano que es lindo pero lindo para quien sabe hablar un buen castellano..
Lo unico que saben hacer en castellano es putear en la tele en las radios, en la calle lo unico que se escucha es hijo de put.. la concha de la madr... tenemos un culo.. anda a romper el culo de tu herma..... Muy lindo el idioma de usteds asi no.. haaaaa cuando Brasil esta llendo todo bien lo que saben hacer es criticar i dicir negros de mierda ejejejejeejeje..



Brasil tiene muchas riquezas incluso el idiommay muchas otras cosas que usteds nunca van a tener..


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Mi intención nunca fue ofender a su bello país, posta. Tengo una profunda admiración por personajes de Brasil como Ronaldo y Kaká, verdaderos capos del arte del fútbol. Desde que era un pibe conviví de cerca con su cultura porque mi viejo laburaba como masajista personal de Xuxa; todavía conservo algunas remeras que mi padre traía desde allá aunque están para el orto de tanta lavada.

Sin resentimientos, che. A ver cuando venís a Buenos Aires para ir a un boliche a tomarnos una birra o si querés un mate.

Atentamente:
Jorge Luis Cortázar Maradona

miércoles 14 de octubre de 2009

Maneras de rechazar a la gente sin ensuciarse las manos

Uno debe aprender que ser bienvenido es algo que pocas veces se da en ambiente hostiles y salvajes como lo son aquellos lugares donde habitan especies tan poco confiables como las que caminan en dos patas y ven telenovelas a las que solemos llamar humanos. Aproximarse en posición de paria a un grupo bien conformado de individuos implica la más de las veces un riesgo que no vale la pena correr. Las tribus suelen ser cerradas, con poca apertura a nuevos miembros por mera comodidad: Para quienes forman parte de una pandilla resulta inseguro arriesgarse a que alguien nuevo pueda, a base de ingenio y esfuerzo, opacar en cinco minutos lo que ellos han construido por años.

Por eso aquí les dejo algunos de los más típicos modos que se usan en los últimos años para, indirectamente, dejarte al margen de potenciales pláticas sobre aventuras relacionadas con banquetas vomitadas. Si ustedes han escuchado lo siguiente pronunciado cada que pasan a lado de alguien, los felicito; hay alguien que nos los quiere.

Eso qué


  • (Mientras te acercas para preguntar algo) - Oh chicos, miren esa nube, se ve medio rara, creo que caerá una tromba en cualquier momento. Vámonos de aquí, además ya se me acabó mi piña colada.
  • -Oye amigo, dicen que pusieron papel en los baños. Ve a checar si es cierto, vale?
  • -No te me acerques, es por tu bien; es que no he desayunado.
  • -Mira, ahí va el conserje, ve a hacerle una entrevista.
  • -Lo siento, mis padres me impiden juntarme con gente que usa pulseras.
  • -Esos zapatos son super incómodos ¿Qué haces aquí? Mejor vete a sentar.
  • -Mis amigas y yo odiamos a los hombres, jeje.
  • -Deberías ir a ver la película. Nosotros aquí te esperamos.
  • -Esa maruchan necesita otros cinco minutos de cocción, córrele.
  • -No es por nada, pero ya nos dimos cuenta de que estás aquí, ahora puedes irte.
  • - Cierra los ojos date la vuelta y camina hasta que topes con pared.
  • -Este... ¿Qué haces hablando con nosotros?
  • -Te recomiendo tomar clases de Tai Chi en tus horas libres.
  • -Sé un buen cristiano y predica la palabra de Jesús por el mundo.
  • -Todavía estás a tiempo de cambiarte de escuela, hay algunas donde admiten gente como tú.
  • -Quiero contar un chiste pero tu cara le quita la gracia. No seas gacho, por fa.
  • -Las computadoras de la escuela tienen instalado el solitario, yo digo que te va a gusta.
  • -Te veo madera de mimo.
  • -Ese chiste estuvo genial, ahora cuéntaselo al resto de la escuela. No te preocupes por nosotros, estaremos bien jijiji.
  • -México es horrible, yo que tú me iría a vivir a la India. Bonito país, tienen un buen sistema hidráulico.

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Lo importante es detectar las indirectas y no deprimirse, después de todo, lo hacen porque se preocupan por nosotros.

domingo 11 de octubre de 2009

Acabé en una Iglesia

Estoy dentro de una iglesia. Pediré unas hostias para botanear.


El sábado pasado pudiendo ir a hacer cosas divertidas como ver carreras de caballos tuve que conformarme bajo amenaza de desheredación a acudir a la iglesia, rompiendo con ello mi racha de medio sexenio lejos del lugar de trabajo de los monaguillos sacrificados del país.

No fue mi culpa, muchas veces eventos familiares te obligan a ir en contra de tus principios, y aunque jamás he donado dinero a la asociación de quema de iglesias; por motivos varios (todos relacionados con el aburrimiento) me había resistido a pasarme por ahí aunque fuera para pedir un galón de agua bendita. Pudo ser más calamitoso de lo que calculaba sino hubiera sido porque me pidieron que videograbara la misa lo cual me sirvió para descubrir mi vocación de maraquero y evitar sentarme en lo que parecían ser unas incomodísimas bancas de madera. Por desgracia y pese al sufrimiento de mi brazo dormido, me temo que mi labor de camarógrafo no terminará por ser apreciada por todos, porque como sabemos, difícilmente alguien quiere volver a chutarse un discurso de una hora en el que no está involucrado el gran Polo Polo. El caso es que, a media liturgia me puse a reflexionar para luego prometerme a mi mismo cargar con los audífonos más seguido.