viernes, 2 de septiembre de 2011

2. "A New England" - Billy Bragg

Del álbum Life's a Riot with Spy Vs Spy (1983)

La casa donde pasé la mayor parte de mi vida, sufrió una pequeña remodelación a principios de los 2000. Con "remodelación" me refiero a que se tumbó una pared que dividía una habitación a la mitad. Cuando se logró, por fin pudimos tener un área donde la sala y el comedor convivían armónicamente con el librero, estéreo y muebles varios. Antes, para ir de un lado a otro tenías que pasar una puerta sinsentido. Para lograrlo, se llamó a un albañil. Entonces como ahora, desconocía cómo diferenciar a un profesional de uno que no lo era. ¿Qué título o creedencial puede avalar a estos hombres? Ninguno, solo puedes confiar en las recomendaciones. Este en específico era uno de los clásicos mil usos que se ostentan como electricistas, plomeros, cargadores, mecánicos o alfareros según les convenga. Son capaces de conseguir resultados con tal de obtener dinero. Improvisan según las instrucciones, supongo.

Un día, mi madre me pidió que le echara un ojo al albañil para que no se robara nada mientras ella iba a la tienda. De mala gana acepté. Llevé una revista y tomé asiento en el comedor desde donde podría echar vistazos esporádicos con el fin de que no se embolsara uno de nuestros valiosos portarretratos de aluminio. Empecé a leer uno de los artículos esperando poder salir de ahí lo más pronto posible. No había finalizado el primer párrafo cuando Abel (así se llamaba) empezó a hablar. Digo hablar porque no platicamos en el sentido estricto de la palabra. Lo único que hizo fue soltar una perorata mientras yo fingía estar poniendo atención. Estuve ahí cerca de media hora y lo único que puedo recordar de su entusiasta discurso fue cuando, por alguna razón, mencionó que tocar la guitarra atraía a las mujeres. Agregó: "No importa que seas feo, si sabes tocar canciones las tendrás a tus pies". Para un tipo de 12 años eso era llamativo, sin lugar a dudas, así que apenas lo dijo, dejé la revista en la mesa para concentrarme en otra clase de ideas. Pensé en The Beatles. Lo acababa de oír era cierto. En varios videos había visto como las chicas se desmayaban por ellos. ¿La causa? Las guitarras, al parecer.

Desde ese día tuve la tentación de aprender a tocar dicho instrumento. O cualquier otro, excepto la flauta, que ya por el hecho de ser parte de la aprendizaje en las escuelas, se convierte en el menos cool del planeta. La idea se quedó aparcada, el presupuesto acumulado de mis domingos (equivalente a 43 pesos) no permitía un gasto fuerte como el de iniciar una trayectoria musical.

Con el paso de los años surgieron otros inconvenientes; total, hasta el día de hoy sigo con la gran frustración que supone no saber tocar "Waterloo Sunset" con las seis cuerdas. Una vez compré una guitarra vieja con algunas imperfecciones. Intenté aprender por mi cuenta, con algunos textos que encontré por internet. Me rendí a los 15 minutos. Soy de los que se desesperan rápidamente y si no soy capaz de aprender la totalidad de acordes en medio segundo, pienso que no es para mí y que debo buscar otros horizontes.

Sé que hay personas que tienen facilidad de aprendizaje musical. Los respeto. En mi familia no hay antecedentes así que lo llevo complicado. Quizás no esté en mi naturaleza. O quizás debería serenarme, comprar un instrumento decente y tomar clases. E ir poco a poco. Sin tirar por la borda cualquier ilusión a las primeras de cambio.

Pero les confieso algo, cada que escucho "A New England" de Billy Bragg renace en mi un espíritu de superación. Es junto a "Greetings to the New Brunette" un tema que me inspira a recordar las palabras de Abel. Todavía ahora la pongo para caer en cuenta de que tal vez ahí se encuentra el sentido que por he estado buscando. Que quizás debería dejar de hacer las cosas que me mantienen sumido en la insatisfacción y aprovechar el tiempo en aprender a colocar los dedos y rasguear las cuerdas.

En la computadora que usaba entonces quedaron almacenadas aproximadamente 180 letras a las que planeaba un día ponerles música. Seguro si las leyera ahora me parecerían una basura, como pasa con casi todo lo que he escrito. De lo que se trata es saber que tuve y tengo las intenciones. Pero aún no sucede algo lo suficientemente fuerte como para impulsarme a dar el próximo paso.Encontrar una guitarra tirada en la calle sería una señal para darlo. O conocer a alguien que se ofrezca a enseñarme los secretos sin pedir a nada a cambio. Es lo que he estado aguardando. Quizás equivocándome.

Lo peor es que ahora hay presión. El protagonista de "A New England" dice al principio de la letra que tiene 22 años (como yo al momento de escribir esto), pero que dejará de tenerlos pronto (menos de dos meses en lo que a mí respecta). I was twenty one years when I wrote this song, I'm twenty two now, but I won't be for long. ¿Será esa la señal? ¿Debo apurarme y aprender de una buena vez? Debo decir que sueño con tocar con una banda en pubs con público animado y muchachas lindas. Componer grandes canciones de música pop. Tener un nivel de celebridad modesto como el de Billy Bragg. No quiero llenar estadios, no quiero cambiar el mundo. No quiero una Nueva Inglaterra. Solo estoy buscando otra chica. Una idea que le debo, por cierto, a alguien que según sé, siempre se mantuvo soltero.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pole.
Excelente post, me recordó cuando yo incié, jaja, fue algo parecido a lo que cuentas, pero con pequeñas variaciones, logro recordar que durante un tiempo, (Casi un año escolar) sobreviví unicamente con helado en la escuela para poder comprarme una guitarra medio decente y otras cosas que necesitaba.
Deberías volver a intentar, vale la pena, bueno, esa es mi opinión.
Saludos

Sheliwirini dijo...

No conocía al artista de tu post. Pero me pareció excelente :)

Soy igual, alguna vez disque aprendí a tocar guitarra pero no me salía muy bien. (No tomes en cuenta que casi nuna practicaba) Me frustraba y lo mandaba todo a la fregada. Decía que eso no era para mi. Pero cómo si nunca le dedicaba el tiempo suficiente. Supongo que ese era mi error.

Bigmaud dijo...

Anónimo: Los helados no están mal, el suplicio debió ser tolerable gracias a ellos.


Sheli: Sí, no hay que rendirse a las primeras de cambio. Todo aprendizaje requiere de cierta disciplina. Es cuestión de serenarse.

Saludos.

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