jueves, 19 de julio de 2012

«November Spawned a Monster»


Todavía a principios de los años noventa, Morrissey estaba en busca de un guitarrista que supliera la figura de Johnny Marr. En un principio pareció que la había encontrado en Stephen Street, con quien compuso los primeros de sus éxitos, varios de ellos contenidos en Viva Hate (1988) y otros tantos sueltos por ahí. Por alguna extraña razón, la alianza entre ambos pronto se rompió, así que dio paso a un nuevo reclutamiento de instrumentistas de donde saldrían elegidos Alain Whyte (de quien se separó después del 2004) y Boz Boorer que se han mantenido fiel con él hasta la actualidad.

En el camino han quedado otros. Uno los co-compositores de los que se habla poco es Clive Langer. El ninguneo no sorprende. Apenas compuso tres temas a lado de Morrissey. Dos de ellos entre lo peor de su catálogo ("Mute Witness" y "Found Found Found"); también co-produjo Kill Uncle (1991), el que para muchos es el gran tropiezo de una carrera que hasta ese momento parecía infalible. 

Si la relación entre ambos se puede salvar, es por esa otra canción que compusieron juntos: "November Spawned a Monster", una excepción entre la niebla. Viéndola de cerca, podría considerarse una pieza atípica para lo que acostumbra Morrissey. Más allá de la música que a ratos parece ser un jangle-guitar-oriental, la letra resulta cuando menos curiosa. Siempre de lados de los débiles, sus letras se dirigieron históricamente a mostrar la belleza que se escondía en la vida de las personas solitarias, representadas por él mismo. Temas como "Hand in Glove", "Last Night I Dreamt That Somebody Loved Me" y "I Know it's Over" mostraban compasión por esos seres desafortunados que no eran otros que el propio cantante. En "November", sin embargo, por primera vez se muestra cruel con la protagonista de la historia. Claro, hay cierta conmiseración, o más bien un sentimiento de lástima («poor twisted child / oh hug me, oh hug me»), pero no la suficiente para que se olvide de remarcar su fealdad y dejarle en claro que nunca alcanzará el amor. 

Tal como haría después en "I Have Forgiven Jesus", se hace presente el reproche a un ser divino , quien, se supone, trae a las personas al mundo sin que ellas lo pidieran para luego lavarse las manos dejándolos abandonados en un mundo que les agobia.

Se dice que es una de las favoritas personales del propio Morrissey. Por mucho tiempo fue la más interpretada durante sus conciertos, siendo una infaltable hasta que después de su semi-retiro se concentrara en el material de la nueva etapa. Es evidente el por qué de la alta estima. El riff de guitarra del comienzo da un decorado siniestro que se acentúa con la voz femenina que aparece por ahí y ese especie de intermedio que aparece al minuto 2:52. Una parte del encanto radica en la idea de que quizás todos tengamos un poco de ese monstruo parido en noviembre, en especial en las noches solitarias donde uno acaba por sentirse un poco así, apartado de la humanidad.






So sleep and dream of love
because it's the closest 
you will get to love

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