sábado, 12 de junio de 2010

Día dos del mundial

El mundial es un evento que aumenta el atractivo de cualquier cosa con la que esté relacionado. Así un partido como el de Argelia contra Eslovenia que en cualquier otra circunstancia resultaría soporífero, en el mundial resulta seductor para nuestros ojos. Igual esto mismo provoca decepciones con los partidos que en teoría deberían ser estelares. Uno espera ver algo histórico para al final darse cuenta de lo normalito de algunos encuentros. Pero es el mundial y se debe ver todo aquello que no esté monopolizado por la televisión de paga.

Confieso que hoy no vi el Argentina contra Nigeria. Dormí hasta tarde y cuando desperté prendí rápidamente la PC para ver en cuántos minutos había tardado Messi en anotar su primer Hat-Trick. Al parecer el portero Nigeriano del que nadie se sabe el nombre (la regla indica que se necesitan DOS partidos gloriosos para tener un hueco en nuestra memoria) fue la figura. Los porteros arruinan las celebraciones de unos y permiten la respiración de otros.

Incomodísimo eso de tener partidos a las nueva de la mañana, demasiado temprano para estar en el ánimo adecuado. Hemos tenido mala fortuna en este lado del mundo. Los últimos mundiales y juegos olímpicos han sido realizados en tierras lejanas. Desde Estados Unidos 94' y Atlanta 96' hemos tenido eventos deportivos propios de un horario ajeno. Francia 98' interfirió con nuestros últimos días de clases. Falté en octavos cuando Alemania nos eliminó; un compañerito me contó al otro día que pusieron la televisión para que los alumnos (de primaria) vieran el juego; dizque una niña se echó a llorar con el último gol de los teutones.

Sidney 2000' estuvo peor en cuanto a horarios, tanto que todos los recuerdos que tengo son vagos: la inauguración fue temprano; mi madre me despertó a las cinco de la mañana para que viera a Soraya Jiménez ganar uno de las pocas medallas de oro que he visto (en televisión o en vivo) en mi vida.; a Bernardo Segura lo regresaron a la realidad mientras hablaba con el presidente. Y ya, es todo lo que conservo en la mente. También influye que, joé, ya han pasado diez años desde entonces. El año 2000 parecía tan moderno entonces....

Corea-Japón 2002' fue el colmo. Me perdí el gol de Borgetti contra Italia en el trayecto rumbo a la escuela. Minutos antes había visto como los nuestros dominaban a un conjunto de jugadores por los que sentía cierta simpatía. Italia es un país que me cae bien, es de mis favoritos siempre. Su comida, su cultura, sus mujeres, su cine hacen débil a cualquiera. Con cierto recelo vi aquella victoria, estaba contento por México pero ¡pobres italianos! tan acostumbrados estaban a ganar que sentía un poco de pena por ellos, la selección nacional estaba estropeando sus bellas costumbres. Todo cambió cinco minutos antes del final cuando Del Piero (un favorito personal en ese entonces) anotó el del empate. Casi quedan fuera los pobres. Luego vino aquel fatídico partido contra Estados Unidos que debemos enterrar en el olvido por salud mental. Dejémoslo así.

Por alguna razón tengo borrado por completo de la memoria a Atenas 2004. El horario era un problema para ver los acontecimientos importantes en vivo, lo cierto es que casi las 24 horas había repeticiones o resúmenes de deportes que no le importaban ni a los propios participantes. ¿Competencias en remo? ¿Luchas de esgrima? Lo siento, pero seguía prefiriendo ver la enésima repetición de las aventuras de Gokú en Dragon Ball.

En Alemania 2006 ya estaba más consciente de todo; hasta coleccioné el álbum de Panini que me sirvió para reconocer a jugadores de Polonia sobre el terreno de juego (había uno negro que llamaba mucho la atención). Lo malo es que en ese entonces estaba apurado por una sobredosis de exámenes extraordinarios que de cierto modo me arruinaron la experiencia. Pude haber reprobado de año, pero sorteé heroicamente cada uno de los exámenes a los que me enfrente sin necesidad de estudiar mucho. No pasar alguno de ellos hubiera supuesto un año más de tortura en la misma escuela; en fin, aún así recuerdo el Italia-Ucrania y el gol "baja presiones" de Maxi Rodríguez en octavos. El éxito nos daba la espalda una vez más.

México se salvó en Pekín 2008 gracias al Taekwondo. Las primeras semanas de estos juegos olímpicos fueron directamente desastrosas. Los desvelos sólo servían para ver a compatriotas fracasar a distancia. Un verdadero horror, ya al décimo día hasta daban ganas de irse a dormir temprano con tal de dejar de ver cómo países del calibre de Chipre y Marruecos nos superaban en el medallero. Luego llegó la competencia de las patadas y dos oros cambiaron la perspectiva derrotista del país. Varios directivos salvaron la chamba gracias a María Espinoza y Memo Pérez a los que por desgracia, poco a poco se han ido olvidando.

Y ahora Sudáfrica. Los dirigentes deportivos de los últimos años han jodido a toda una generación de personas que como yo, están hartos de tener que despertar temprano o dormir hasta tarde con tal de ver unos minutos de espectáculo. Los horarios de este mundial van de las seis de la mañana a la una de la tarde. Que no están tan mal, pero tan poco tan bien ni tan normal. (he ahí la desesperación de no saber qué decir).

Hasta el 2014 Brasil nos hará el favor de albergar algo que quede por acá. Mientras tanto sigamos deleitándonos con pifias como las que Green tuvo hoy por la tarde. Pobres porteros, no pueden celebrar los goles contrarios ni los propios como los jugadores que tienen por delante.

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