viernes, 1 de junio de 2012

Sin mucho que decirte



Vas avanzando por la calle prometida. Eres feliz a cada paso. Ves lo que interesa al final. Sigues por varios días. No importa mucho que estés cansando. Sabes que cuando termines habrá valido la pena. Un poco más. Al principio te va así. No temes mucho. El tanque de energía está completo. Ni ganas de detenerte. Así hasta que una pierna te duele. De pronto te pones a pensar. Ya no estás seguro. Ha pasado una semana. Algo anda mal. Disminuyes la velocidad. Avanzas porque no te queda mucho que esperar atrás. El convencimiento que tenías se ha ido. El movimiento de tu cuerpo comienza a pesar. Das un trago al agua que llevas. Miras a los costado. No hay nadie. Eres solo tú avanzando hacia un sitio que sigue pereciendo igual de retirado. Aguantas lo que a otros les sirve de pretexto para abandonar. Los pies te raspan. Tienes la piel seca. Te dan ganas de llorar. Tu avance se ha convertido en una resistencia. Cierras los ojos. Imaginas que estás en uno de tus sueños con las personas que estimas, dándote cuenta de que tu caminata iba dirigida a eso. Luego abres los ojos y sigues viendo el sitio igual de lejos, problema mayor al que se suma el hecho de que el final ya no se ve igual de claro. Puede que ya no te guste, que no sea igual a lo que al principio esperabas. Caminas. Sabes que a tu espalda hay mucha distancia. Que el regreso es igual de trágico. Que el abandono también tendrá un precio. Sigues. Ya no por la meta: por el retorno.Hubo uno al comienzo, hace kilómetros que has visto ninguno más. Mantienes la esperanza con unos labios secos que no te dejan gritar. Pasas varios meses en busca la esquina que te permita el regreso a una realidad que mucho no te gustaba, que apenas era un poco menos fea que tu intento de escapar, solo un poco. Sigues y no la encuentras. No recibes nada y sigues mirando a los lados; sabes que nadie notará si caes y piensas que puedes hacerlo sin problemas pero es tu orgullo el que te mantiene así que levantas la cabeza, haces una mueca y todo lo posible por lograrlo aunque el sol no te dé un respiro.

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