martes, 19 de junio de 2012

Llamadas telefónicas


Me cuenta un familiar que en los últimos días ha estado recibiendo llamadas telefónicas que lo dejan con la duda. Van varias veces ya: contesta y del otro lado de la línea no se escucha nada, solo un pequeño zumbido que le permita saber que es el mismo número el que ha marcado una y otra vez durante la última semana.

—Si al menos soltara algún insulto —me dijo— podría tolerarlo, lo que me saca de mis casillas es no escuchar ninguna voz. Hace dos años tuve un problema similar. Recibía llamadas de una mujer que decía conocerme de la secundaria. Martha, se llamaba, según ella. Recuerdo vagamente a alguien con ese nombre en la escuela pero hasta ahí, creo que era una niña flaquita que no hablaba casi con nadie. No éramos amigos, ni mucho menos, alguna vez llegué a pedirle prestado un lápiz y hasta ahí. Pues bien, la mujer llamaba a mi número para que platicáramos. De verdad, yo no sabía qué decirle, era ridículo. Ella hable y hable y yo haciendo todo lo posible por interrumpirla y decirle adiós. Ni siquiera supe cómo obtuvo mi número, cuando se lo pregunté me dijo que lo había obtenido por ahí. No descarto que lo haya buscado en el directorio. Hay gente obsesiva, gente a la que olvidas pese que para ellos sigas muy presente. La aguanté por unos días. Si lo hice fue debido a su condición de mujer, de haber sido un hombre me habría puesto peor, desconectando el teléfono o cambiando de número. La mujer era bastante curiosa, tenía una vocecita que no sabría calificar de enternecedora o siniestra. Una noche le dije que dejara de llamar, que era un hombre ocupado que no tenía tiempo para conversar por teléfono. Para evitar un drama e impulsado por el remordimiento, le dije que si quería un día podíamos tomar un café, pero que las llamadas se habían acabado. Me arrepentí en cuanto lo dije. Por fortuna no aceptó la oferta. Recuperé el color en el rostro. Me dijo que no podía. No me puedo salir, me dijo. No le insistí, desde luego, aunque del otro lado escuché cómo su respiración se agitaba, posiblemente síntoma de llanto. Luego mencionó algo que no entendí. Lo último que pude escuchar fue que una puerta se cerraba, después la línea se cortó. No volvió a marcar. Pienso que la persona detrás de las llamadas de los últimos días podría ser ella. Cómo asegurarlo, los identificadores de llamadas son una ridiculez.


Con su historia en mente empecé a armar una recopilatorio de canciones que tuvieran como tema central las llamadas telefónicas, un tema apasionante en donde los haya, pese a que, como algunos ya sabrán, odio hablar por teléfono. Debe ser por el misterio que hay del otro lado, el no poder mirar a los ojos y el no saber si quien te habla es realmente quien dice ser.

No me extiendo y dejo con ustedes el playlist/mix/recopilación. Si lo escucharon, háganmelo saber por favor.


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