jueves, 8 de abril de 2010

Leperadas, mujeres y perros

Una frase basta para que la imagen que tenemos de otra persona se diluya para siempre. Una trayectoria de años, una relación sólida, una amistad entrañable, todo se puede derrumbar en un instante. 

Cuando tenía menos de diez años, las groserías era un tabú para mí. Fui educado para jamás decir “malas palabras”; realmente las veía como un recurso que distinguía a los delincuentes y  aquellos tipos que podían resultar nocivos en mi desarrollo espiritual. Recuerdo aquella vez que escuché a un maestro que tuve de inglés (se llamaba Lionel) decir pendejo. Fue en una posada o alguna reunión semejante, él estaba platicando con otra maestra, ambos reían, y cuando lo escuché pronunciar semejante majadería toda la buena imagen que tenía de él (la de alguien noble, sencillo y educado) se vino abajo. También la de la maestra. La misma señora que me había enseñado a leer, y que usaba un tono dulce para dirigirse a nosotros, estaba ahí riéndose de las lascivas bromas de su colega.

Hoy en día, las groserías no me espantan. Sigo sin decirlas muy a menudo (lo habrán notado al leer lo que escribo), pero mi percepción de una persona no se modifica mucho si la veo decir una que otra cuando es necesario (el abuso de ellas sigue siendo pareciéndome  atroz). Yo mismo las diría más a menudo, si no fuera porque las que usamos en México se me hacen pobres estéticamente. El pinche, el no mames, y el güey son horribles. El puto depende de cómo se use. puto calor me agrada, pero ese güey es un puto no tanto. Desapruebo el uso de la palabra pendejo. Prefiero otros insultos, algunos de ellos usados mayoritariamente en otros lugares como España o Argentina. jodido, y sus variaciones es un ejemplo destacado, subnormal otro, disfruto como enano de esa palabreja. En inglés están el maravilloso Fuck it o Wanker. Linduras todas ellas.   

A lo que iba es que ahora son otro tipo de expresiones o actitudes las que hacen que de plano, retire mi cariño y respeto a otro individuo. En lo que respecta a las mujeres, detesto que toquen cualquier tema con tintes escatológicos. Cualquier mención la caca, pipí o falta de higiene de su parte, me hace despreciarlas. La pulcritud femenina es vital. Si la falta de higiene en un hombre es terrible, en la mujer es imperdonable. También odio cuando una chica cuenta que tiene novio. Sin importar que sea la más bella de los alrededores, cuando me entero de que determinada monita tiene novio, cualquier tipo de atracción desaparece. Me da un poco de asco pensar que hay un gandul que besa su labios, que existe alguien que acaba con su pureza. No, no lo aguanto. El estado ideal de la mujer es la soltería. O estar conmigo.

En términos generales, siento aversión especial por aquellos que dicen frases como “Hay, se paza, kiere a su perro komo zi fuera un humano” o “¿Pq ke lloras?, se murió pero sólo es un animal, no manches”. Cualquiera que las diga pierde el mucho o el poco respeto que les tenía. Como si fuera imposible encariñarse con un animal. Como si fuera un crimen querer tanto a una mascota. Como si los humanos fueran la gran cosa como para sentirse superiores. Tiene mayor lógica llorar la muerte de un pobre animal que te acompañó incondicionalmente que la de uno de esos bípedos parlantes que sólo vienen al mundo a hacer daño a los demás.

Pinches pendejos putos mamones, ay güey.Caca culo pedo pis.

8 comentarios:

Annie Van Halen dijo...

¿Es real lo de los novios? Pues eso sí está medio raro... pero mejor para ti porque así no te enamoras de gente con compromisos (lo cual resulta sumamente complicado la mayoría de las veces). ¡Saludos!

ShOrTy dijo...

Me es dificil imaginar la repuslsión que te puede causar mi Homenaje a la caca.

la verdad yo uso groserías como un recurso para dar fortaleza o un "boost" extra a los enunciados ( a fin de cuentas dependiendo del contexto pueden resultar hasta graciosas) aunque creo que la percepsión de una grosería puede variar dependiendo si es escrita o dicha, definitivamente hay gente que no sabe hablar sin ellas y que alarmantemente carece del caracter para darle contundencia a lo que dice cuando no puede o debe hacer uso de ellas.

Anónimo dijo...

Tsss mal rollo :P me llego la pedrada hasta mi bella y tranquila ciudad juarez yo hago mucho y PIOR que todo eso menos lo de "wey" y "caon" y todas esas palabras insultantes mamonas de super moda teen LOL
Y si es verdad que hay mucha gente que da lastima porque no sabe hablar sin ellas...
Menos lo de los perros a todos los animales del planeta mis respetos eternos.
cat :)

Memmis dijo...

nop, tú y yo nunca podríamos vivir juntos.

Mechicabota dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=ErGLhqYJOrk

http://www.youtube.com/watch?v=J_KpLnsq9A8

He notado que últimamente estoy diciendo más malas palabras que de costumbre. El otro día escuché a una chica decir "no hace un carajo en todo el día", y me dí cuenta de lo feo que queda.
Debo empezar a hablar con propiedad, la puta madre.

Creativicosas Erick Villegas dijo...

Excelente, como siempre. En conclusión: "Las chicas deben ser tuyas o de nadie"

http://puercatumadre.blogspot.com/

Saludos desde Chile.

Bigmaud dijo...

Annie: Cuestiones raras que define mi personalidad. Y sí, tiene sus ventajas, aunque también una que otra decepción.

Shorty: Tu homenaje a la caca es un evento literario que resulta una excepción a la regla.

Concuerdo con lo del segundo párrafo. Hay gente que usa groserías y se escuchan bien, hasta refinados parecen. Pero hay otros (la mayoría) que se escuchan forzados y feos.

Cat: Como que menos los perros? Te caen mal los pobres canes? Pobrecitos.

Memmis: Debiste rematar con un insulto!

Mechi: Ja, una vez leí eso de Fontanarrosa. Toda una genialidad, como lo poco de su obra que conozco.

Carajo, se escucha macanudo, che.

Erick: Es lo más importante de todo ese texto.


¿Saben qué palabra se me olvidó? MIERDA, y eso que el blog se llama así. NAdie me lo recriminó, me siento ofendido.

Saludos de todas formas.

Bigmaud dijo...

Annie: Cuestiones raras que define mi personalidad. Y sí, tiene sus ventajas, aunque también una que otra decepción.

Shorty: Tu homenaje a la caca es un evento literario que resulta una excepción a la regla.

Concuerdo con lo del segundo párrafo. Hay gente que usa groserías y se escuchan bien, hasta refinados parecen. Pero hay otros (la mayoría) que se escuchan forzados y feos.

Cat: Como que menos los perros? Te caen mal los pobres canes? Pobrecitos.

Memmis: Debiste rematar con un insulto!

Mechi: Ja, una vez leí eso de Fontanarrosa. Toda una genialidad, como lo poco de su obra que conozco.

Carajo, se escucha macanudo, che.

Erick: Es lo más importante de todo ese texto.


¿Saben qué palabra se me olvidó? MIERDA, y eso que el blog se llama así. NAdie me lo recriminó, me siento ofendido.

Saludos de todas formas.

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