miércoles, 10 de febrero de 2010

El ataque glacial

Escribo esto mientras agua helada se termina por secar luego de tomar una de las peores duchas de mi vida.

Por cuestiones de logística, este es el segundo día en el que me veo obligado a bañarme con agua fría. Ayer lo hice con resultados positivos, los últimos rastros de gas lograron que el agua estuviera fría pero no al borde de la congelación como ahora pasó. Quisiera poder ducharme con ropa para sentir menos frío, en cambio tuve que mentalizarme para creer que estaba en las Bahamas con la intención de que la tortura tuviera un impacto menor. No funcionó.

Hay quienes dicen que tomar un baño con agua fría trae beneficios a la salud, lo cual sin dudas es una barbaridad, no hay más que analizar mi caso y el posible impacto que esta desgracia podría provocar en mi desarrollo espiritual. Eso sin contar el desperdicio de agua que hice sin querer. Porque cuando el agua está tibia, y eres alguien respetable como yo, entras y vas a lo tuyo. En cinco o diez minutos cumples tus propósitos esenciales y hasta algo más. Por el contrario, cuando estás ante una cascada de aguas gélidas, lo que te queda de inteligencia te ordena mantenerte lejos de ahí; por eso terminas por quedarte con la mirada fija viendo las gotas pasar hasta que encuentras el suficiente atrevimiento para dar un paso adelante y mojarte, lapso en el que pasan alrededor de veinte minutos de agua que nunca volverá a ser la misma.

Hubo detalles interesantes que noté durante esta experiencia. Por ejemplo (al menos en mi caso), de manera instintiva, en lugar de recibir el agua de espaldas como es costumbre, cuando está fría te pones de frente a la regadera porque la espalda es lo más preciado que tenemos (no por nada es lo que damos a masajear a las geishas modernas) de modo que hay que protegerla lo más posible. También llama la atención cómo los brazos son menos sensibles a las temperaturas extremas que el resto del cuerpo que se encuentra mucho más acostumbrado a estar cubierto de ropa. Humedecer los brazos es relativamente sencillo, las complicaciones vienen cuando se trata del abdomen o de la recientemente mencionada espalda.

Pude haber omitido por un día la limpieza, pero es mejor que sepan que soy alguien bastante limpio, por lo que estos sacrificios valen la pena. De todos modos ya tengo trazado un plan para mañana, con el objetivo de no volver a pasar por esto de manera inmediata. Ahora sí, desde temprano los del gas tendrán un cliente que los aclamará, y si por alguna razón vienen cuando no estoy, llevaré a cabo el plan B el cual consiste en pedirle a la vecina que me regale una taza de gas.

5 comentarios:

Blythe Doll dijo...

Si me ha tocado, se siente horrible en la espalda!!
puedes tener una opción C, pararte más temprano y calentar agua y bañarte como en tiempos ancestrales.

ivan_vieyra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
pIXIE dijo...

jaja, a lo mejor si te bañaras en la tardecita cuando un poco de Sol le da al boiler puede salir agua tibia...

no quiero imaginar que otras cosas te dan tiempo hacer en la ducha, pero ya lo hice jojo

también puedes pedirle a tu vecina que te deje bañar en su ducha y así podrías protagonizar una súper original película porno XD

Saluditos!!

Bigmaud dijo...

Blythe Doll: Entre más temprano sea se vuelve más difícil entrarle al agua fría.

Pixie: No podía bañarme en la tardecita, no tendría caso, se trata de ir decentemente a la escuela nomás.

Podría protagonizar una súper original película porno o una poco convencional película desde prisión por culpa de acoso sexual.


Saludos.

Nielssen dijo...

No se bañen así. Los cambios bruscos de temperatura en el cuerpo lo dejan exhausto y con necesidad de descanso. Es pésimo comenzar el día así.

PD: usa esponja :ohno:

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