miércoles, 23 de marzo de 2011

Las propinas

Tengo una tía que es raquítica en cuando a propinas se refiere. Para cualquier otra cosa que implique dinero es espléndida. Constantemente hace regalos a los sobrinos, remodela su casa (podría decirse que un tercio del año está cambiando algo), invita a comer a la familia... no le pesa el codo, a menos de que se trate de un mesero. Ignoro si se trata por un tipo de tradición familiar, un acto inconsciente o simple mala leche, el asunto es que no desembolsa muchos pesos después de que ha pagado la cuenta. La primera vez que lo noté fue durante unas vacaciones, cuando nos llevó a varios primos a una comer una taquería. Aquella vez, el atasque de comida se vio opacado, por el hecho de que al final, dejó la friolera cantidad de cinco pesos para la bella y amable señorita que nos había atendido. A mis 14 años ya sabía que lo usual dejar un 10% o 15% del total de la cuenta, por más miserable que fuera el lugar donde comieras. Como aún no estaba enterado de la forma en que se manejaba en esos aspectos, creí, iluso, que había dejado tan poquito porque no tenía cambio, así que saqué diez pesos que traía en la bolsa para dejar algo que, cuando menos, fuera decoroso. Gran error, fui regañado brutalmente y tuve que regresar la moneda a mi bolsillo. Por si fuera poco, la ira que desperté en mi tía fue tal, que estuvo a punto de retirar la ya de por sí semi invisible cantidad que había depositado en la charola.

Desde entonces, cuando voy a visitarla, paso por decenas situaciones similares, sin que por ello me haya acostumbrado. Recuerdo especialmente la vez que le dio a un Motopizzero 2 pesos de propina (la cuenta había sido de $198 y pagó con un billete de 200) y aquella mítica ocasión en la que en un restaurante de mediana categoría dejó para el mesero un bonche de monedas de cincuenta centavos. En el fondo sé que no lo hace con mala intención, he pensando que debido a que vivió en otra época, creció con una costumbre extraña que le impide derrochar en algo que a fin de cuentas sigue siendo opcional. Otra posibilidad es que vea a los meseros como el enemigo, o que alguna mala experiencia la haya transformado. Da para meditarlo, en una de esas cree que la cuenta lleva todo incluido y que los centavos que deja al final son una demostración de suma benevolencia.

Lo único que sé es que a diferencia de ella, me gusta, siempre que se pueda, dejar algo que sobrepase ligeramente lo "justo". Quizás sea lo único en lo que no le debo copiar. Por lo demás, es genial.

3 comentarios:

Pixie dijo...

La propina siempre es un tema que causa controversia, yo, igual que tú, en los mejores casos me gusta dejar un poco más de lo que "debe de ser", pero lo hago sólo con quien se lo merece, me ha tocado lidiar con verdaderos patanes que no se merecen ni las buenas noches y en ese caso $5 me parecen demasiado.

Muchos piensan que es una cuestión de poder, puede ser, es sólo que tengo vari@s amig@s que han trabajado como meseros y, en su nombre, trato de ser justa.

Saluditos!!

Srta. Maquiavélica dijo...

Wow chico¡¡ me he enamorado de la manera que escribes.... hace años que no leí un buen blog¡¡, estaba buscando información sobre la movie Whatever Works y llegue aqui¡¡veo que tambien eres cinéfilo y me gusto el post del 22 de julio del año pasado, eso de sentarte al cine para q crean q es tu novia es "great".
Ahora respecto a este post pues te dire que luego hay meser@s que no se merecen dicha propina desde el mal servicio que te dieron en cambio otros con gusto les dejas la propina en fin..
Seguire leyednote y opinando más jaja sino aqui parece que te escribi un email :)
Cool week¡¡

Bigmaud dijo...

Pixie: Claro, los meseros no siempre son blancas palomas. De hecho son bastantes lo que dejan qué desear. Para ellos hay que dejar poco, o hasta nada. En cambio cuando los ves atentos y hasta con una sonrisa bien vale soltar algunos centavos.

Srta. Maquiavélica: Me da gusto encontrarme con alguien que gusta de Woody Allen, y que encima, sea tan amable. Espero verte denuevo por aquí, mientras le echaré un vistazo a tu blog.


Saludos.

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