domingo, 20 de febrero de 2011

El motivo del pez dorado




Mira la pecera.
Dentro el pez dorado,
dando vueltas
sin ir a ningún lado.
De una manera me pregunto
las razones por las que vive
ahí en una pecera
para que lo mires.
Da vueltas y come
de un bote a medias.
para seguir andando
en el mismo sitio.
Para que
cada día
sea igual.
donde la normalidad
es fracaso y hazaña.
Algo lo obliga a vivir.
Algo hace que cada tarde,
su carne
siga ahí.
Si pones atención
verás lo triste de la escena.
Un ser pequeño flotando en la vaciedad.
Sin estímulos.
Sin reclamos.
Sin necesitarlos.
Sin estar consciente de nada.
El pecesillo avanza
sin saber de la nimiedad.
Y así, nos lleva ventaja.
Nunca se entera
de que su existencia
importa lo mismo que nuestro reflejo,
¿lo alcanzas a ver?
En la pecera.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sí, se alcanza a distinguir. Está encerrado, su sueño, en capsulas boreales…De ahora en adelante seré una anónima infinita (como siempre debió ser).
-La fiesta de saludarte, me ‘contenta’-
A
N
Ó
N
I
M
A

I
N
F
I
N
I
T
aaaaa

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