lunes, 31 de enero de 2011

Fin de mes




Los últimos días de cada mes me deprimen inevitablemente. Supongo que se debe a que no trabajo, y que no recibo un cheque que aminore el desgaste mental propio de la recta final. Pensar en los días que dejé pasar sin pena ni gloria no hace más que molestarme. En enero es peor, porque ya para estos días suelo darme cuenta de que, como dirían Los Secretos, Todo sigue Igual. Un año nuevo realmente no cambia nada por arte de magia y la sucesión de infortunios por los que he pasado han hecho que empiece a creer que lo que yo consideraba un bache, se trate de la vida normal, sin más. Sin notarlo, llega Febrero, un mes que se pasa rápido. Después Marzo. Resulta que ya estás en el tercer mes, ¿Y de qué sirve? Empiezo a sospechar que las fechas sólo tienen como ventaja los cumpleaños y demás celebraciones con regalos como Navidad. Por lo demás podríamos vivir en un único día, uno infinito sin preocuparnos tanto por cómo la vida se pasa sin que la podamos atrapar.

Siento que me empiezo adherir a lo que antes despreciaba. Que he cambiado para mal. Que me he alejado de lo que deseaba. Llevo meses buscando una nueva canción, un disco, una banda que me agrade. Y no la encuentro. A diario bajo música. Escucho, doy oportunidades y nada. Ninguna letra que cambie algo, lo que sea. Y me frustro, el sentimiento que más me ha acompañado en meses recientes.

Miro alrededor, simplemente.

Dejo los textos que escribí este mes en Lado B para Spazz:



-Para bajar de peso hace falta tener una buena vida. Salir, divertirse, conseguir una pareja. Se engorda cuando las únicas opciones que se tienen son cambiar de canal, ir al baño y comer.
-Miento cuando sonrío.

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1 comentario:

Memmis dijo...

"miento cuando sonrío".

*high five*

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