viernes, 23 de octubre de 2009

Librería fin

Después de darle vueltas y revisar que mi cartera estuviera en su lugar voy a la caja. Llevo dos libros; sólo tengo intención de comprar uno. Del otro preguntaré el precio y si se adapta al salario mínimo me lo llevaré (cosa que no pasa al final). Cuando llego a la caja me encuentro con ella. No me esperaba encontrarme a alguien así, no tiene el tipo de los demás empleados. Es hermosa. Ni guapa, ni fea. Hermosa. Bonita, preciosa, dulce. Tierna. Mientras inspecciona un código de barras pienso que ella no debería vender libros. Debería inspirarlos; debería estar en la página noventa y cuatro del que llevo, enamorando al protagonista; obligándolo a mandar todo al carajo por ella. Ojalá sea así, quiero leerla también. Me da una bolsa: la voz le hace juego su boca.

Me da mi cambio. Me voy.

8 comentarios:

Memmis dijo...

BOLAS

Bigmaud dijo...

Wut?

No, no tenía, era mujer.

Memmis dijo...

ay jaja perdón, fue la impresión del post, me gustó mucho :)

Nayeli García dijo...

A mí también me gustó mucho este post, es muy muy bueno. Acabó de ver que fue tu cumpleaños el 20, muchas felicidades!

Bigmaud dijo...

Memmis: Ja, saludos.

Nayeli: Ya son dos a las que les gusto. Y conmigo tres. Nada mal. Gracias por la felicitación.

Eduardo Color dijo...

Mira que el post es perfecto. Bastante explicativo, suficientemente descriptivo; realmente te hace evocar lo que dices.

Es la primera vez que paso por aqui, me suscribo como admirador y te felicito por este post y por tu cumpleaños.

Un saludo.

Bigmaud dijo...

Pues bienvenido, Eduardo. Ojalá te pases más por aquí. Saludos.

Ileana dijo...

Los hombres siempre pierden su tiempo observando en lugar de estar actuando. Un "Hola" nunca hace daño.... bueno, simple recomendación. Me encanto el post, por cierto.

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