viernes, 16 de julio de 2010

Sacando la basura

Tengo varios textos regados en la computadora. La mayoría son trabajos de la escuela o relatos que competirían en la categoría "peso minimosca" del boxeo literario de calidad.

No me siento bien. Las vacaciones son caóticas para mí; me dan demasiado tiempo para pensar. Cuando voy a la escuela dejo de concentrarme, simplemente me aterro con el entorno en el que vivo. Critico a los demás, a los que lo merecen. No pienso tanto en mí, lo cual recomiendo mucho.

Iré poniendo algunos de estos trabajillos que hice nomás por cumplir. Necesito espacio en el disco duro, así que liberaré unos cuantos kilobytes en este blog. Estoy decidido a que si estas reseñas vana a ser olvidadas, al menos deben hacerlo con toda justicia.

Hago la advertencia de que son una caca para que no se sientan especiales. Yo me di cuenta primero que ustedes de ello. Tomen en cuenta que casi todos fueron escritos apresuradamente. Hubo una noche en la que tuve que escribir todo lo acumulado de un semestre. En dadas situaciones más vale cantidad y calidad por lo que no hay tiempo para ponerse refinado; descartar líneas de relleno es un privilegio al que no siempre se tiene acceso.

Empezaré con una revisión a un libro que nunca leí. Sí, las labores se me juntaron y tuve que prescindir de la lectura de un material que he de decir, no me apetecía demasiado.

Una muestra de lo peor que ha salido de mi mente. (Noten las referencias forzadas y las palabras que no tienen más propósito que la de ocupar un espacio).


***


El libro vacío de Josefina Vicens.


Es inspirador cómo a partir de un bloqueo de escritor se puede realizar una obra creativa.
Creo que esa era la intención de Josefina Vicens; mostrarnos que eso que llamamos inspiración no es tan importante a veces queremos creer.

Aunque cueste verlo, la escritura es un acto mecánico que en cualquier momento podemos realizar. Escribir es una intención, aquel que esté dispuesto puede, sin importar las circunstancias, cumplir el objetivo.

Muchas veces nos preocupamos por el resultado sin concederle importancia a la liberación que implica sentarse a elaborar un texto.

De ahí la importancia de El Libro Vacío de Josefina Vicens: convertir a la nada en una motivación. La literatura vista más como un medio que como un fin. Algo similar como lo que Federico Fellini hizo con la cinta 8 ½ la cual trata de un director de cine que luego de un éxito rotundo anterior se encuentra con el conflicto que supone la falta de ideas.

Muchos artistas se paralizan ante la página en blanco, sin darse cuenta que eso, en sí mismo, es un tema vasto del cual partir.

Lo importante es dejarse llevar; dejar de ser tan cerebrales para dar paso a una descarga de emociones. Somos seres que en mayor o menor medida siempre tenemos algo que decir.
El miedo, la impotencia, la timidez, la vergüenza, el bloqueo; todo sirve, basta con tomar la decisión de transmitirlo.

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Qué horror.

2 comentarios:

pIXIE dijo...

Jajajaja me recuerda a mi trabajo final del profe que me gusta, la verdad es horrible [no sé porque dijo que le gusta como escribo, seguramente no lo leyó, snif] y lo peor es que también era recopilatorio, pero no pude hacer más porque mis apuntes en vez de, pues apuntes, tienen dibujitos y poemas y frases y leyendas obscenas dirigidas a su persona.

Seguramente te sacaron 10 en ese trabajo, se ve que te inspiró la obra [guiño guiño]

Saluditos!!

Bigmaud dijo...

No me fue mal. Lo que pasa es que entregué una docena de trabajos más al mismo tiempo y entre tanta cuartilla no se notaba como aquí.

Saludos.

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