La mayoría de los mexicanos han de conocer las campañas publicitarias con las que Librerías Gandhi ha intentando promover el hábito de la lectura. La tarea no es nada fácil en un país tan poco dado a leer, más si tomamos en cuenta que gastamos la mayoría de nuestro tiempo comiendo guacamole, comprando sobreros y bebiendo tequila.
Como este es un blog de corte internacional, será mejor explicarlo con algunos ejemplos de intentos que Gandhi ha hecho por incrementar sus ventas:

Si esta selección no les parece lo suficientemente afortunada, los invito a que den clic acá para que vean el resto de las campañas publicitarias, a ver si alguna de ellas satisface su fino paladar, ejem.
Algún lector se preguntará:
¿Por qué le brindas un espacio gratuito a esa corporación?
La respuesta es sencilla: Porque sí.
Odio ser cuestionado así que una respuesta así de cortante está bien merecida. Hay, sin embargo, otra razón para hacerlo.
Hace unos meses los "creativos" de Gandhi lanzaron una convocatoria para que los clientes hiciéramos su trabajo. Se abrió una página llamada hazquelean para que cualquier pudiera mandar letreros como los anteriormente mostrados. El "cualquiera", desde luego me incluía a mí, así que animado envíe unos veintitantos letreritos para ver si me ganaba uno de los diez premios (todos iguales, dos mil pesos en mercancía de la misma librería).
Poco a poco me he ido haciendo de la idea de que algún antepasado mío fue víctima de alguna maldición que por generaciones ha traído mala fortuna a la familia. Nunca gano nada (con la honrosa excepción de un frutsi gratis que no pude canjear porque se me rompió la tapita), y para no variar, esta vez no fue la excepción.
Perdí miserablemente, camaradas.
Hay un par que no están nada mal. Hay otros que no les veo la gracia y otro que es un chiste viejísimo que no debió alcanzar la gloria (el de "¿Cómo le dice un mexicano a su hijo que lea? Hijolee" que hasta lo pueden ver en Yahoo respuestas).
Por desgracia no apunté todas las propuestas que hice. Sólo recuerdo unas cuentas que comparto a continuación para que sepan a quien le copiaron estos sujetos si un día las ven en anuncios gigantescos por la calle.
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De haber sido por mí, me hubiera entregado todos los premios y aplaudido por diez minutos. Como no fue así, tengo que conformarme con el sabor dulce de la derrota que ya me empalaga...