lunes, 11 de enero de 2010

El viaje de Mastorna y Federico Fellini.


Muchas de las mejores compras las realizamos inesperadamente. Hace unos meses curioseando por una pequeñísima librería provinciana me encontré entre pilas de libros un ejemplar de El viaje de Mastorna escrito por Federico Fellini. Desde el primer instante supe que lo compraría, pero cuando vi que costaba tan sólo cuarenta pesos confirmé que era la mejor adquisición que podría hacer en ese momento. Ni siquiera grandes cadenas de librerías que cuentan con cientos de empleados y decenas de miles de productos tienen ese libro, por eso encontrarlo ahí, en un establecimiento con dos empleadas fue para mi una sorpresa casi tan grande como algunos momentos de ensueño que se viven en los trabajos del propio Fellini.

El libro se encontraba un poco maltratado, lo cual hacía que fuera más entrañable. Cuando llegué a casa lo coloqué en un librero, sin saber que se quedaría reposando ahí por aproximadamente medio año. Fue apenas hace unos días que decidí emprender la lectura del mítico guión que nunca llegó a su meta: la de ser filmado. La historia relata la aventura emprendida por Guido Mastorna, un violoncelista que parte en avión hacia un concierto en Florencia que se ve interrumpido cuando una falla en el avión los obliga a aterrizar de emergencia en lo que parece ser un poblado nórdico. La llegada a ese misterioso lugar repleto de habitantes enigmáticos (prostitutas, amantes de serpientes, trasvestis, El Papa) da inicio a lo Felliniano; lo que en primer instancia parece ser un breve contratiempo, con el avance del relato se va convirtiendo en una búsqueda para al final pasar a ser un descubrimiento, tanto de su entorno como de sí mismo. La realidad tiene espacio en el mundo de Fellini, y ella indica que el avión en el que se encontraba Mastorna tuvo consecuencias fatales. Ahora el protagonista se encuentra rodeado (¿en el limbo?) de inquietantes figuras entre las que se distinguen su familia, amigos y miedos propios que le plantan cara justo cuando se encuentra en el estado más vulnerable.



Y abiertamente ofrecí mi corazón a la tierra noble y dolorida. Y prometí amarla con fidelidad, hasta la muerte, sin miedo, con su pesada carga de fatalidad, y no despreciar ninguno de sus enigmas; así me ceñí a ella con una atadura mortal.

Está ahí la confusión. ¿Es la realidad tan distinta a la fantasía? En sus películas, Federico Fellini siempre tomó muy en serio a lo onírico, a la fantasía, viéndola más como una parte más de la realidad que como algo inexistentemente efímero. Por eso cuenta le leyenda de que cuando cayó enfermo durante la filmación de algunas pruebas de este guión allá 1965, consultó a una médium que le reveló que moriría si acababa de filmar justo ese guión. Supersticioso como pocos, el director suspendió el proyecto, dejando plantados a todos (buena parte de la trabajosa escenografía estaba lista) temiendo que hubiera un paralelismo entre la fatal historia de Guido y él mismo, más cuando sus trabajos siempre fueron autorreferentes. El viaje de Mastorna quedó enlatado, su autor lo dejó intocable hasta que a principios de los noventa, su amigo, el gran Milo Manara decidió ilustrarlo.




En el siguiente video (un verdadero tesoro) se alcanzan a ver algunos de los pequeños momentos del guión que se llegaron a grabar. Viéndolos, queda la sensación de estar ante una gran obra que quedó frustrada como curiosamente le pasa a Guido Anselmi en 8 1/2 estrenada apenas dos años antes. También se ve un interesante diálogo entre el eterno Marcello Mastroianni (quien iba a tener el papel principal) y el director:




Imágenes tomadas de aquí, aquí, y aquí.

domingo, 10 de enero de 2010

Spammer con Alzheimer

Nuevo comentario en el post El proyecto de la boca de chicle:

Anónimo dijo...

Your blog keeps getting better and better! Your older articles are not as good as newer ones you have a lot more creativity and originality now keep it up!

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Se le olvidó poner el link a la página de alargamiento de pene. Pobre.

sábado, 9 de enero de 2010

(5) Días conmigo

Por razones que no dan para un post, desde el lunes me encuentro en las más profunda soledad hogareña, lo cual implica que nadie esté ahí para prepararme una rica sopa hirviendo para amortiguar el frío y mucho menos para lavar los trastes que se han ido acumulando gracias a mi terquedad de no violar un pacto personal que implica no lavar uno en lo que resta del milenio.

Y como soy pésimo cocinando (mi única justificación es que soy hombre, espero que cuente), no me ha quedado más que salir por ahí a comprar alimentos que sepan decentemente. Gracias a ello he descubierto que soy un pésimo administrador ya que en cinco días he gastado mil pesos, que haciendo cuentas, en un mes a este paso gastaría cerca de cuatro mil pesos y eso que no soy siamés, sólo soy uno. Ahora respeto más a los padres de familia que con eso o menos alimentan de mucho mejor forma a cuatro o cinco hijos más esposa.

Pronto vendrán refuerzos a ayudarme con esta situación. Todo regresará a la normalidad y volveré a probar comida casera. Por lo mientras la basura y trastes se siguen acumulando:


Ahora que veo esa foto me doy cuenta de algo paranormal: cuando tomé la foto sólo había una caja de chococrispis ahí, brrrr...

El resto del set lo mantendré en secreto en honor a lo que me queda de pudor.

viernes, 8 de enero de 2010

Un presunto podcast #2 - Estilista coqueta

Mucho antes de lo que yo mismo esperaba, está aquí el segundo episodio de Un presunto podcast, ahora un 50% más corto.

Temas tratados:

-Irse a cortar el cabello.
-Sesenta pesos que jamás regresarán
-Transporte público.
-Comentarios del primer episodio
-Cabello de honguito
-Recomendación musical
-El acento español de las españolas
-"La verdad"


Click en la imagen kitsch para descargar

Duración: 17 minutos y tantos
Peso: 15.9 Megas

Para escucharlo online:

jueves, 7 de enero de 2010

Reconciliación con el cine

En diciembre del ahora fallecido 2009 (sí, quéjense de él ahora que ya no les puede hacer nada) recuperé el amor por el cine luego de dos años en los que apenas y le dirigí la palabra. Pasaba que en ese lapso de tiempo la ansiedad me llevó al extremo de imposibilitar el quedarme frente a una pantalla sin hacer nada con tranquilidad, lo intenté varias veces y aunque llegaba al final, ya no lo disfrutaba tanto porque tenía miles cosas en la cabeza que me impedían mantenerme quieto sin llegar sentirme incómodo.

Como sea, a finales del año pasado tomé la decisión de entrar a un tratamiento intensivo de primer nivel en el que recurrí únicamente a películas de prestigio para ver si así, la chispa entre el llamado séptimo arte y yo resurgía, y así fue. Acudir a El Padrino, Blue Velvet, Persona, Blade Runner, entre otras funcionó, y ayer que vi (500) Days of Summer, lo confirmé.

El cine, exige atención y tiempo, pero ofrece sensaciones que ningún otro entretenimiento ofrece. Por eso vale la pena relajarse un par de horas.

miércoles, 6 de enero de 2010

Llamada interrumptora de lectura.

Otra vez en la central de autobuses estoy sentado en la sala de espera mientras dan las ocho de la noche, hora en la que coincide la transmisión de los Simpson y la salida del camión que abordaré.

Como para eso faltan tres horas (mucha gente, pocos boletos) saco un libro y me pongo a ver los bordes blancos de sus páginas. Paso los minutos en un asiento de comodidad decente, cuando de reojo veo que hay alguien atrás de mí. Ya no hay dónde sentarse (ver información en el paréntesis anterior) así que, sea quien sea que esté de pie a mis espaldas no lo hace por gusto. Todo sigue en normalidad cientos de segundos después hasta que dicho personaje saca el teléfono portátil que traía escondido. Su voz es parecida a la que tuvo Juan Gabriel en sus tiempos menos masculinos (perido que abarca de 1950 hasta la fecha). Entonces empieza la diversión:

-¿Bueno? Mi amor, estoy en la central. En una hora sale mi camión pero no quería irme sin antes decirte cuánto te amo y que me considero un bendecido por haber compartido la cama contigo. Sí, te amo, preciosa. Nunca olvidaré cómo anoche te retorcías de placer pidiéndome que te cogiera. Bien que te gustaba, ¿verdad golosa? Claro, yo te vuelvo a marcar cuando llegue, te mando muchos besos para que los acomodes donde te los di ayer.

En ese momento cuelga y me pongo a reflexionar si la tal preciosa no será del llamado sexo fuerte. La voz del que llamó me hacía dudar que del otro lado hubiera alguien sin pelos en las piernas.

Luego de haber examinado minuciosamente los bordes del libro, me dispuse, ahora sí a leer las parte con letras que incluía. No pasó mucho rato hasta que Juanga volvió a usar su celular:

-Perdón, amorcito, pero estaba muy aburrido y no pude evitar volverte a marcar. Sí, ya sé, tú tranquila, no pasa nada. En serio que te amo con todo mi ser, todavía guardo el recuerdo de tus suaves pechos y de sólo pensarlo me dan ganas de volver a tocarlos. Quisiera estar contigo todas las noches, ahora sólo me queda el consuelo de que guardo parte de tu esencia, todavía estás conmigo, huelo mis manos y estás ahí con tu cuerpo insaciable. Recuérdalo bien.

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Dijo algunas cosillas más y luego colgó.Ya no me pude concentrar por andar imaginando las aventuras de semejante sujeto así que el tiempo se pasó más lento que de costumbre. Cuando llegó la hora de abordar, me levanté y lleno de ansiedad miré por fin al personaje. Para mi sorpresa, el tipo sin pudor a ventilar intimidades en medio de una sala de espera repleta, tenía el aspecto menos lujurioso del mundo. Era un señor canoso de unos cincuenta y ocho años de sombrero campirano y jersey de las chivas de Guadalajara.

martes, 5 de enero de 2010

Un presunto podcast #1 - Películas raras

Por fin tomé la determinación de grabar un podcast. Tenía el micrófono abandonado y como el insomnio me hizo compañía, decidí que era buen momento de darle un uso. Rápidamente elegí un tema (películas raras) y me dispuse a grabarlo. Ahora les presentaré lo que quedó.

Tomen en cuenta que no hay nada más difícil que hablar sólo por más de media hora,en ese espacio lo único que te separa de alguien que habla consigo mismo es un manicomio es el micrófono, que es lo que más o menos justifica semejante despropósito.

Temas de los que habla el primer episodio de Un presunto podcast:

-El pretexto para grabar un podcast.
-Nekromantik 2 - Jörg Buttgereit, Mantis religiosas, necrofilia, cadáveres sexies y romance.
-Tetsuo: The Iron Man (鉄男) - Shinya Tsukamoto, Huesos de metal, rinocerontes, taladros, fetichismo por el acero, frikismo japonés.
-Lo complicado de hablar solo.
-Visitor Q (ビジターQ) - Takashi Miike, temas tabú, violencia intrafamiliar, reporteros, intrusos, humor negrísimo, drogadición, más necrofília.
-Black Moon -Louis Malle, Alicia en el país de las maravillas, guerras, unicornios, dimensiones paralelas, animales parlantes, ancianas hambrientas.
-La Grande Bouffe - Marco Ferreri, Marcello Mastroianni, atascones de comida, prostitutas, maestras de kinder, consumismo, escatología.

Extras: The Cure for insomnia de John Henry Timmis IV, poemas interminables, récords guinness, "Rape" la película producida por John Lennon y Yoko Ono, Andy Warhol y su "Sleep".

-Etc.

Duración: 37 minutos y 16 segundos con tedio incluido.

Click en la imagen kitsch para descargar.


O escúchenlo online:



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Disclaimer: El podcast tiene nula edición e infinitos errores de tipo técnico. Partes del audio se repiten o tienen una especie de aceleración cuando no es de repetición. Por ahora me da flojera dedicarme a corregir esas fallas, así que lo dejo tal como me aterrorizó a mí.

lunes, 4 de enero de 2010

Por qué me gusta Oasis


Son pocos los conjuntos musicales que despiertan tanta pasión y rencor como Oasis. Lo primero lo han conseguido a través de canciones francas, sencillas y naturales. Lo segundo lo han obtenido gracias a la personalidad de los Gallagher, que arrogantes y con un tremendo amor propio no temen ser unos bocazas que arremeten contra medio mundo. Yo me encuentro en el primer grupo desde hace un tiempo a pesar de que alguna vez estuve en el segundo. Poco a poco adentrándome en su discografía comprendí que la oferta de ese grupo era algo que yo no podía rechazar por simples declaraciones que, bajo nueva óptica dejé de ver como repelentes y empecé a asumirlas como material repleto de humor.

Si bien es cierto que es una banda que no se sale de lo establecido, amén de ser poco virtuosos o visionarios; poseen una capacidad inmensa para provocar sensaciones en sus aficionados, haciéndolos ideales para momentos en los que la parte anímica anda por debajo de lo aconsejable. Por eso, aunque hay decenas grupos que me proporcionan (de forma similar) más versatilidad, erudición, intelectualismo y riesgo, no hay ninguno que se acerque siquiera a hacerme llegar como Oasis a la parte visceral, o de una vez para no desaprovechar la oportunidad de sonar cursi: a la del corazón. Cuando se trata de la parte mental, tengo un menú musical inmenso al cual recurrir, pero cuando se trata de lo más básico, apasionado y esencial, sé que en los Gallagher tengo a unos ayudantes únicos.



Esa fue la primera canción de ellos que me gustó. Justo en esa versión.

sábado, 2 de enero de 2010

Instrucciones para odiar una canción.

  1. Elija la canción que quiere odiar (si es una de Reik, sólo escúchela y omita el resto de los pasos)
  2. Compre un celular.
  3. Métala al celular (la canción)
  4. Selecciónela como tono predeterminado para cuando alguien le llame o mande un mensaje.
  5. También póngala como el tono de alarma de su despertador.
  6. Deje pasar seis meses.
Basado en una experiencia propia puedo asegurar que de ese modo, cualquier canción de cualquier artista terminará por hartarlos y hacerlos suplicar por ser víctimas de una sordera prematura. Y es que, levantarte a diario a las seis de la mañana con la ayuda de la misma alarma musical termina por despertar en todos el instinto de aborrecimiento. Así fue como terminé odiando Leave before the lights come on de los Arctic Monkeys:



Como más o menos era algo que intuía que pasaría, elegí un tema que no fuera un favorito personal pero que al mismo tiempo fuera relativamente agradable. Les aconsejo que nunca usen como tono algo que sea especial para ustedes ya que eventualmente las grandes memorias que tienen relacionadas con ella desaparecerán, dando paso a una nueva era de aversión cada que la escuchen. El llamado condicionamiento clásico hará que cuando la pongan en una fiesta, ustedes tiemblen recordando cómo ese intro de guitarra interrumpió el bonito sueño erótico que tenían con su estrella de cine preferida.

Buen provecho.

viernes, 1 de enero de 2010

Primor

Primer post del primer día, del primer mes, del primer... 2010 en años.

¿Qué más?

Nada.

Es todo.