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martes, 22 de noviembre de 2011

Mejor el público que el espectáculo


Este año he ido más al cine que en todo el sexenio pasado. Las razones para evitarlo habían sido muchas, en especial por malas experiencias con el servicio y las personas que asisten a las salas. Hubo periodos, como el del 2004, donde no asistí ni una sola vez. Ya de por sí los precios me parecen abusivos, como para que encima el boleto no incluya la garantía de que ninguno de los asistentes hará chistes imbéciles durante la proyección. Total, que actualmente lo he superado y una serie películas en las que no ha pasado nada excesivamente trágico, han hecho que recupere la fe en este tipo de entretenimiento. La clave, he descubierto, es no asistir en semana de estreno e inclinarse por cintas no demasiado populares con la esperanza de que las butacas presenten suficientes vacíos como para pasarla a gusto.

Eso sí, a veces las películas son tan malas que el público termina por ser lo más relevante de la función, así que comprobé este fin de semana cuando acudí a ver Happy Feet Two en 3D. No soy aficionado a las películas infantiles (clasificadas como AA), la mayoría son aburridísimas si eres una de esas personas que se afeitan y viven amargados por las circunstancias de la vida. Accedí a ver la película esta de los pingüinos por lo de 3D, un elemento que siempre mejora el espectáculo, haciendo que lo malo se convierta en aceptable y lo aceptable en notable. Kung Fu Panda 2, por ejemplo, me pareció maravillosa. Y de no ser pos los lentes que permitieron apreciar los efectos en su totalidad, posiblemente hubiera vomitado durante las proyecciones de bodrios del calibre de Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides, The Smurfs y —ni se diga— Yogi Bear.

De antemano estaba preparado para una cinta que prometía no desafiar el estatus de Taxi Driver como un clásico cinematográfico. De cualquier forma, esperaba que Happy Feet empleara el 3D en su máxima expresión ya que desde pequeño he sentido fascinación por los pingüinos, en especial por aquellos que están elaborados a base de plastilina.

Craso error. Supe que la noche sería pesada en cuanto vi a una de las pingüinas protagonistas cantar como si de Beyoncé se tratara. Detesto la mayor parte de los musicales, y cuando los cantores son un grupo de aves marinas, mal vamos. De cualquier forma, hubo algo que salvó la situación. Y no fue la llegada de los créditos (que también), sino la presencia de una niña en la sala de cine.

Verán, siempre me he quejado de las personas que van al cine. De hecho creo que la experiencia se arruina si un desconocido se sienta a tu lado. Más si está comiendo un hot dog o nachos que, amén de expeler un aroma desagradable, se conviertan en un peligro latente con miras a mantener tu ropa sin manchas.

No obstante, esa niña fue diferente. Hizo que el costo del boleto valiera la pena y que el martirio de la película pasara a segundo plano.

Lo logró de una manera muy sencilla: riendo. La vi y tenía seis o siete años. Era evidente que era la primera película en 3D que veía, y cada vez que gritaba emocionada, yo me conmovía. No lo pude evitar, por más frío que suela ser, ella me ganó. Pensé que me gustaría ser como ella. Ser inocente. Poder emocionarme con una burbuja saliendo de la pantalla y poder reír de un chiste malo sin sentirme culpable. Verla ahí preguntarle a su madre cómo podía ser que esos pájaros no volaran, hizo que recordara las mañanas en las que, de niño, veía los documentales de pingüinos en el canal once, donde cientos de ellos recorrían largos bloques de hielo, en medio de la nada en busca, quizás, de eso que todos andamos buscando.

Y eso me encantó.

sábado, 6 de agosto de 2011

Queja para Cinépolis


Después de aguantar por varios meses, apenas antier me animé a dejar una queja en el Cinépolis que visité. El motivo principal era un detalle que creo no ha recibido la atención merecida por parte de los administradores esta cadena, y que, tristemente, tampoco parece ser prioridad para la clientela que por la prisa que supone agarrar un lugar atractivo en la sala, la pasa por alto. Cansado de nadie alzara la voz, comprendí que dejar correr el tiempo no serviría de nada, Cinépolis no enmendaría su error hasta que surgiera un héroe que manifestara la inconformidad en representación del resto del pueblo. Como nadie lo hacía, sin otra alternativa, tuve que hacerlo yo. Transcribo la nota que dejé en donde expongo mi descontento:

A quien corresponda:

Pido de favor, al empleado de limpieza que haya encontrado este papel sobre la mesa, que lo haga llegar al gerente de esta sucursal. Lamento no haber podido realizarlo personalmente, pero la película está por empezar y no sé dónde están ubicadas las oficinas dentro de estas instalaciones. Aprovecho de una vez, para sugerir que la parte administrativa del recinto tenga una relación más cercana con los clientes. Aparte de la plantilla ataviada con camisetas y gorras azules, deberían destinar a uno o dos sujetos para labores de atención personalizada. Pareciera que en este lugar nadie te dirige la palabra a menos de que compres algo. Se echa de menos a un anfitrión, alguien, aunque sea un guardia de seguridad, que reciba a la entrada con un cordial "bienvenidos". Ya dentro, entraría en acción el anfitrión que les digo. De preferencia debería ir vestido con elegancia. Traje y corbata en caso de ser hombre y de saco y falda corta en caso de ser mujer. La función principal de estas figuras sería la de acercarse a quienes se encontraran con aspecto de confusión para orientarlos en diversos temas, como el de la recomendación de una película, señalamientos para llegar a los baños e indicaciones para disfrutar de las golosinas que tienen la amabilidad de vender a precios desorbitados. Mi queja está relacionada con este último apartado, aunque no directamente con los precios. Pasaré a ello dentro de unas líneas. Antes me gustaría comentar algo más. Quiero que sepan que, de cierta forma, los entiendo. A diario deben de recibir cientos de quejas debido a, entre otras razones, al alto costo de boletos y snacks; la excesiva carga de anuncios que ponen en pantalla antes de una función; y a la pobre calidad de sus alfombras. Quiero que sepan algo: la mayoría de quienes les reclaman harían exactamente lo mismo si estuvieran en su lugar. Comprendo que en tiempos como éste (y en cualquier otro) se debe sacar el mayor beneficio posible, y así como el cliente debe luchar por sus intereses, las empresas deben definir su comportamiento tomando como base lo que les traiga mejores beneficios. Lo uno no debe estar necesariamente peleado con lo otro. Pero mientras ustedes vean que la gente sigue acudiendo con ustedes a raudales, no hay necesidad de modificar mucho. Si las condiciones del servicio fueran en verdad desastrozas, no se verían las largas filas en taquillas ni la sobrepoblación de clientes que suele haber a media semana así como en los viernes, sábados y domingos. Dicho esto, hay un punto en el que considero podrían mejorar. Se trata de un detalle importantísmo que vulnera de manera notable el prestigio de la compañía para la que usted y sus compañeros laboran. Si no modifican lo que a continuación les indico, eventualmente irán perdiendo clientela hasta terminar en la quiebra. Piensen en sus familias y en las carreras universitarias de sus hijos que podrían verse truncadas si no empiezan a actuar ahora mismo. El motivo de la alarma; a lo que me he querido referir desde el inicio de esta misiva, lo digo de una vez ya, es a una situación relacionada con los contenedores de salsa picante que hay dentro de cada una de las sucursales de Cinépolis. Del sabor y textura de la salsa no me quejo: ignoro de qué marca se trate, pero tiene la consistencia y el sabor requerido en un lugar de prestigio. Miles de veces me he enfrentado a menjurjes rebajados con agua que se hacen pasar por salsa o catsup con tal de reducir costos. Es de agradecerse que ustedes se abstengan de semejantes medidas, lo cual les da otra categoría: un nivel inalcanzable para los puestos callejeros. No conformes con eso, son generosos con las porciones: puedes servirte todos los condimentos que quieras. Tomando en cuenta que el costo los alimentos es alto es lo menos que podría esperarse. Lo celebro de cualquier forma, porque teniendo la posibilidad de dar sobrecitos o de limitar los mililitros y gramos (por los chiles jalapeños, jitomate y cebolla) por porción, dejan esto a consideración del consumidor, que dicho sea de paso, no se excede. Es raro encontrar a individuos que abusen de estas libertades, podría decirse que en este rubro somos tan civilizados como las sociedades europeas. Si lográramos extrapolar el comportamiento que tenemos en este sitio a otros aspectos de nuestra vida, la convivencia entre semejantes sería plácida y tranquila. No habría, de hecho, un solo problema con la violación constante que existe de la regla comercial del "tome uno". La mayoría cuando ve algo gratis no "toma uno", por el contrario agarra todo lo que puede sin importar si lo necesite o no. En Cinépolis no pasa, deberíamos felicitarnos mutuamente por ello. En fin, me desvío del tema. Hablaba de los CONTENEDORES de salsa, paso a describir las razones de mi disgusto:

Ustedes, o los trabajadores de menor rango, se encargan a rellenar estos botes metálicos con salsa. Luego ponen una tapa extraña que tiene una boquilla larga que se activa con un botón. Cuando se hace, el contenido empieza a salir por ese especie de popote largo hasta depositarse en lo que se ponga debajo de él. Lo usual es poner ahí la caja con palomitas. Como el popote es fijo, tienes que mover tu refrigerio hasta que las zonas deseadas alcancen a ser rociadas por el picante expulsado. Ahora bien, la queja es la siguiente: el popote está mal diseñado; la barra metálica no es de la dimensión adecuada para alcanzar el centro del bote de las palomitas tamaño grande (tampoco funciona con las medianas, según me enteré hoy). Le faltan, calculo, dos o tres centímetros para lograrlo. Una alternativa es inclinar el contenido de tus alimentos antes de realizar el proceso, algo que conlleva resultados terribles entre los que se destaca la caída a raudales de rosetas de maíz al suelo.

El drama no sería tal si no fuera porque la parte de en medio es una zona estratégica para depositar cualquier condimento. Hay razones culturales detrás. Quien haya comprado un plato botanero lo sabrá, será siempre en el centro donde se ubique el hueco para depositar el dip o aderezo, como gusten llamarle. Así ha sido durante años. Nuestro cerebro está condicionado para depender de que la zona central esté ocupada por fluidos saborizados. Cuando no es así, de manera inconsciente se empieza a manifestar una especie de ansiedad que deriva en comportamientos perjudiciales. No es de extrañar que dentro de las salas la gente transforme su actitud positiva convirtiéndose en seres salvajes de la peor calaña. Dejando de lado cuestiones de educación, la razón principal por la que hay imbéciles hablando en medio de la película, es la ansiedad de la que hablo, un efecto que dura cerca de hora y media, lo mismo que una proyección promedio. Al salir, el estado regresa a la normalidad, por desgracia el daño ya está hecho sin que nadie se entere de que, en el fondo, la culpa ha sido por el sistema de irrigación picante con el ustedes cuentan en la actualidad. Dejo la recomendación. Deseo de todo corazón que esto llegue a las manos adecuadas antes de que ocurra una desgracia. No consideraría un disparate que entregaran este mensaje, con carácter de urgente, al señor Enrique Ramírez Villalón, presidente de la que, por lo demás, es la cadena más importante de cines en nuestro país. Estoy dispuesto a reunirme con él si fuese necesario reforzar los puntos en un ambiente íntimo, sería cosa de ver si nuestras agendas coinciden. Adjunto mi número de teléfono y una dirección en caso de que quieran enviar cupones de descuento.

Se despide, con afecto,

Bigmaud.

martes, 31 de mayo de 2011

Before Sunrise / Before Sunset


Existe la creencia de que los hombres odiamos las comedias románticas. Que para nosotros representan, básicamente, algo tan repulsivo como ver una ardilla atropellada en medio de la carretera. Para mí no es así. Confieso que de The Apartment a Serendipity, pasando por Annie Hall y Pretty in Pink, me considero un aficionado del género. Es más, una de ellas, tal vez la más cliché y el mayor blanco de burlas de todas, me parece encantadora. Me refiero a You've Got Mail, la cual llegué a ver dos o tres veces en un viejo vhs ahora extraviado. Para evitar que se preocupen por mi masculinidad, sepan que también soy fan de Sylvester Stallone y que habré visto la saga de Rocky más veces que a algunos de mis familiares lejanos. De hecho los soundtracks de las películas (con las canciones de maese Bill Conti y una selección de temas ochenteros) fueron de los primeros discos que compré con mis ahorros. Ahí estaba yo en mi habitación, con trece años, haciendo lagartijas y golpeando al aire con la aspiración de ser el sucesor del "semental italiano" mientras Survivor servía de motivación.

Total, que hace un par de días, por recomendación de Daniel, me dispuse a ver el par de cintas que dan título a esta entrada. Lo hice con reservas ya que la portada de la primera traspasaba los los límites de la cursilería, pero decidí confiar en su criterio (la de un apasionado del cine que sabe de lo que habla). Agradezco haberlo hecho, ya que desde el primer minuto caí enamorado de la protagonista, la bellísima Julie Delpy. La historia se desarrolla en apenas un día, donde las vidas de dos personas se cruzan a sabiendas de que la separación es inevitable. El diálogo es el mayor sostén. La gracia del lugar donde se encuentran (Viena) importa poco ya que lo deslumbrante está en la plática de Celine y Jesse. En ese aspecto pareciera una película de Eric Rohmer, si éste hubiera sabido mezclar su estilo casi documental con un aura romántica-intimista.

A veces, son las personas pasajeras con las que más podemos abrirnos. Sabemos que con ellas podemos decir cualquier cosa porque no existe una responsabilidad ni una relación que mantener. Así pasa con ellos, que luego de conocerse en un tren deciden pasar el día juntos para luego seguir sus respectivos caminos. La segunda parte retoma la historia 9 años después. Afortunadamente no cae en lugares comunes. A decir verdad todo en ella es triste y hermoso. Piensas en lo trágico de que dos personas que se complementan tan bien tengan que resignarse por el hecho de que sus hogares queden a kilómetros y kilómetros de distancia.

Prefiero ligeramente la primera, pero Before Sunset tiene una escena final entrañable que hace dudar. Recomendables las dos. Para una tarde acompañada o solitaria. Provocan un sentimiento que funciona en ambos contextos.

domingo, 1 de agosto de 2010

Reseña de "Gainsbourg (Vie Héroïque)"


En Spazz publicaron el texto que hice sobre esta interesante Biopic. No digo nada más para que vayan y la lean en donde corresponde. Mejor los dejo con una de mis canciones favoritas de el monsieur Gainsbourg. Como detalle irrelevante, alguno de ustedes recordará que alguna vez usé una de sus canciones para cerrar uno de los podcasts.



sábado, 31 de julio de 2010

Torrente 1, 2 y 3

No tener televisión por cable (o satélite) te puede generar complejo de inferioridad cuando eres niño. En las escuelas todos habla de Cartoon Network, MTV y canales que la antena de conejo nomás no agarra por más que uno le mueva.

Yo tuve ese trauma. Por la mañana y tarde, como fuera, uno todavía podía encontrar uno que otro programa interesante en canal 5 o 7. Con suerte Dragon Ball o Los Simpson se atravesaban en tu camino. Dos horitas de televisión digna con las que podías defenderte en los debates infantiles que se daban en los recreos de la escuela.

Por la noche la cosa empeoraba, sobre todo para los que acostumbramos dormir hasta tarde. Ya por la una de la mañana a lo máximo que puedes aspirar es a un infomercial en la que salgan chicas ligeras de ropa o alguna que otra película de los canales culturales.

Una madrugada de suerte acabé topando con el primer largometraje del director español Santiago Segura. Se trataba de Torrente, el brazo tonto de la ley. No sé a qué empleado loco de Televisa se le ocurrió programar una cinta tan salida como esta cuando ellos se distinguen por ser tan conservadores, pero lo agradezco infinitamente. En ese entonces iba en secundaria, y aunque al otro día tenía clases no claudiqué hasta verla por completo. Terminó a las cuatro de la mañana.

Pasaron años para que la volviera a ver hasta que hace unos días por fin pude conseguir la trilogía completa. Nunca más la pasaron en la tele y el dvd es prácticamente inhallable en las tiendas promedio de la república.

Estaba algo escéptico. Cuando tienes trece años casi todo lo guarro te parece una obra maestra. Y no, la verdad es que mis gustos no se han modificado mucho desde entonces ya que volví a disfrutar la primera película de la trilogía como lo había hecho entonces e incluso encontré algunos detalles que se me habían escapado. La segunda parte (la cual ansiaba ver como al Halley) también la encontré divertidísima, y aunque a la tercera la veo por debajo de las otras dos, la trilogía por completa está repleta de risas y disfrute.Las tres llevan más o menos la misma estructura, lo cual se agradece cuando los resultados garantizan están bien trabajados.

El humor escatológico, racista, machista y sexual, no es para todos. Si eres de los que se toman en serio los chistes que involucran esos temas, te vas a ofender a cada rato. De lo contrario disfrutarás enormemente de uno de los grandes personajes del cine contemporáneo: José Luis Torrente, un nacionalista seguidor de El Fary y del Atleti que recuerda a lo mejor del Jefe Gorgory mezclado con Ignatius Reilly.

La cuarta parte está en preparación. Las ansias no se han ido por completo.

"Hay dos tipos de hombres: los que se lavan las manos antes de mear y los que se las lavan después. Yo me las lavo antes. ¿Por qué?, dirás. Porque mi polla es sagrada. Hay que reverenciarla. ¡Oooooh..! ¡Es el centro del universo mundial! ¡La manguerita de la alegría! Tú deberías hacer lo mismo".

sábado, 10 de julio de 2010

Hot Tub Time Machine (2010)




Cómo me divertí hace unas semanas cuando vi esta película.

Hoy en Spazz publican mi revisión al respecto. Léanla para que se den una idea:




sábado, 3 de julio de 2010

Nuevas colaboraciones para Spazz

Esta semana aparecen dos textos míos en la revista Spazz:

Primero, una reseña a The Dreams we Have as Children un disco en vivo de Noel Gallagher grabado en el Royal Albert Hall. (Lo cual ya sabrán si son fans de Oasis o si leyeron lo que decía la imagen de acá arriba). Para leerla, lo único que tienen que hacer es dar clic aquí.

Y también una reseña de Whatever Works. La más reciente película de Woody Allen, la cual sigue sin estrenarse en México. Para leerla den clic acá.


Es todo por ahora. Estuve casi tres días sin internet propio. La pasé pésimamente.

Recomienden Spazz entre sus amiguitos.

viernes, 25 de junio de 2010

Reseñas brevísimas

La ajetreada vida moderna nos obliga a tener prisa permanente. El tiempo adquiere valor conforme avanza. De niños no éramos conscientes de ello, en ese entonces nos dábamos el lujo de tardar varios minutos en comer una manzana; ahora con tal de no desperdiciar segundos innecesariamente, preferimos licuar la fruta para bebérnosla de un trago.

Por algo Twitter tiene tanto éxito. Leer libros es algo muy del siglo pasado, lo de ahora es leer la introducción de un artículo de Wikipedia o los mensajitos de 140 caracteres.

Sé que ustedes son personas ocupadas, así que me he dado a la tarea de reseñar varias películas en apenas un línea para ahorrarles el desgaste de ojos propio de los textos extensos que suelen abundar en internet.

¡No gasto más su tiempo que es oro! Reduzco días de trabajo a apenas unas letritas para su provecho.

Titanic: un barco se hunde gracias al peso de la melosidad de sus tripulantes.

Psicosis: la película en blanco y negro que se tiñe de rojo.

Forrest Gump: de una banca a Vietnam en una caja de bombones.

Terminator 2: robot llega del futuro para evitar un aborto a destiempo.

2001: A Space Odyssey: película incomprensible que todos dicen entender.

The Shining: violencia doméstica al extremo patrocinada por el chamuco.

Saving Private Ryan: la historia del trillizo norteamericano que provoca más muertes que cualquier soldado alemán.

Eagle Eye: HAL 9000 ha tomado esteroides.

El exorcista: el encuentro de un cura con una niña, libre de pederastia.

King Kong: romance entre rubia y gorila culminada en el Empire State.

Rocky IV: blanco mata negrito pero capitalismo elimina comunismo.

El planeta de los simios: la zoofilia se sale de control.

jueves, 24 de junio de 2010

Algunas películas que he visto últimamente

Una breve lista con lo que he visto estos días con comentarios aleatorios de acompañamiento. Disfruten.

***

Lost in Translation (2003) - Bill Murray es uno de mis actores favoritos. Desde que lo vi en Ghostbusters quedé enganchado a su personalidad cool. Los años han pasado, ahora es un viejo no-acabado que sigue dando actuaciones memorables. En esta cinta lleva una relación extraña con Charlotte (el personaje interpretado por Scarlett Johansson). Vemos cómo un actor famoso (Bob Harris) queda prendando a la única persona de su entorno que le resulta familiar. El lugar que rodea la historia (Tokio) no hostil ni favorable, simplemente es ajeno. La visita de trabajo a la ciudad al principio le resulta tortuosa. Luego, cuando conoce a Charlotte, ese anonimato que brinda la lejanía, se convierte un punto a favor. De pronto ya no tiene que interpretar un papel, ni siquiera el de él mismo. Decía que la relación era extraña porque en ningún momento se concreta carnalmente. Hay una escena en la que ambos están en la cama, sin hacer nada. Lo que los reunía no era un interés preciso, nunca queda claro la existencia de algún tipo de enamoramiento. Cuando Bob se acuesta con la cantante del hotel y Charlotte se da cuenta, en su reacción hay una mezcla de, indignación, decepción y lástima. La confusión es clave en toda la cinta que culmina en ese momento cerca del final en el que las palabras son ininteligibles.


Masculin, féminin: 15 faits précis (1966) - Uno siempre acaba sorprendido viendo el trabajo de Godard. Podemos saber de antemano que nos enfrentaremos a alguien acostumbrado a romper esquemas con tramas revueltas e instantes absurdos. No importa, al final siempre se las ingenia para borrar con una escena cualquier idea preconcebida. Godard es un director impredecible. En Masculin, Feminin se nos adormece con referencias culturales y música ye-ye. Por algunos instantes uno puede llegar a pensar que se trata una obra típica de la época, luego la anticipación se rompe con la llegada de acciones que nos recuerdan que estamos con Godard. Ninguna etiqueta cabe más que la de su propio autor.


Be kind Rewind (2008) - Luego de dirigir varias películas de corte intelectual, sorprende que Michel Gondry se involucrara en un proyecto adolescente. Saber que se trata de una comedia en la que participa Jack Black nos clarifica el panorama. Desde antes sabía que me divertiría. La trama parecía atractiva (dos encargados de un videoclub tienen que producir remakes de las cintas que arruinaron para salvar al negocio), aunque el resultado final no es tan logrado. La actuación del negro afroamericano ejemplar, no conmueve ni da risa. Eso no es lo peor, sino que el deleite visual propio de Gondry no la salva de caer en algunos clichés. Un pequeño homenaje al cine blockbuster. A ratos está simpática. Le pondría tres estrellas.


Case 39 (2009) - Alguien saque un rollo de charmín y limpie la caca que ha llegado a este honorable blog. Vaya cinta más espantosa. Es de terror y tiene esos giros "impredecibles" que de tanto utilizarse se han vuelto predecibles. Para variar de nuevo se utiliza a la figura de una niña que encarna el mal dizque para asustar. Corromper la figura infantil estaba bien a principios de la década, en ese entonces todavía podía sorprendernos y perturbarnos la idea de que el chamuco se apropiara la inocencia con tal de hacernos daño. Ahora está gastado, queremos de vuelta a las figuras espeluznantes de ocho metros de altura que nos hacían suspirar en la década de los ochenta. Lo peor es que yo ni la quería ver, llegué a una reunión familiar y la pusieron, ni cómo zafarme. Por si fuera poco Renée Zellweger siempre actúa igual. Evítenla a toda costa.

Gigantic (2008) - Sí, la vi porque sale Zooey Deschanel. Lo mejor que puedo hacer para que se den una idea de lo aburrición provocada por este filme, es decirles que ni ella logró hacer llevadera la hora y media que pasé frente a la pantalla. El primer problema es el prota, Paul Dano, el cual tiene menos carisma que una bola de billar. Como actor intenta hacer de lo soso un estilo. No convence, se mantiene estático e inexpresivo. Vuelve de cada escena algo plano. Mención aparte merece su cara insoportable. Es de esos tipos que caen mal con sólo verlos. Por más de que se las quiera dar de "gran actor" nunca podrá quitarse la loza que implica haber hecho el papel de un nerd depravado en The Girl Next Door. El guión no ayuda, la premisa no es seductora a pesar de querer ser original. ¿Un ventiañero soltero que quiere adoptar un bebé asiático con su sueldo de vendedor de colchones? Come on. Puestos con calzador hay elementos metafísicos que no se explican ni resuelven adecuadamente. Da la impresión de que están ahí nomás de adorno o para intentar sacar a la historia de la modorra. (Sin conseguirlo). Sólo para enamorados de Zooey; estén atentos a la parte en la que sale con bata.

Snatch (2000) - Tardé cinco minutos en agarrarle la onda. Justo cuando empezaba a temer que se tratara de una experiencia soporífera la situación se arregló y no paré de disfrutar hasta el final. Me la habían recomendado muchas veces, la tenía reservada hasta ahora. Sus adeptos tenían razón. La velocidad trepidante con la que la violencia da paso a un humor muy especial te mantienen pegado todo el tiempo. El maldito Brad Pitt podrá tener una cara horrible, lo cual no le quita haber estado en varias de las películas más memorables de los últimos veinte años. Ésta salió apenas un año después que Fight Club. Bendito Guy Ritchie, sintetiza en menos de dos horas lo que un hombre suele buscar en el cine. Incluso complace con una canción de Oasis acompañando perfectamente una golpiza. Hasta me dieron ganar de ver Swept Away.



Las dos primeras y la última tienen mi aprobación. Las demás véanlas sólo bajo su propio riesgo, no reembolsaré los gastos de la compra o renta del dvd.

domingo, 13 de junio de 2010

Eternal Sunshine of the Spotless Mind

La película que da título a este post, toca dos temas que considero fundamentales. El primero es el de los recuerdos. A veces pensamos que en la memoria alojamos todo, y no, la verdad es que con algunas excepciones (genios que pueden recitar diccionarios enteros) somos bastante limitados en ese aspecto. No recuerdo qué comí hace rato, por ejemplo. Y eso me aterra, porque con una facilidad similar olvidamos algunos momentos importantes de la vida. Mal que nos pese, solemos recordar más lo negativo que lo positivo. Todo lo negativo deja una huella profunda que nos acecha en cuando menos lo esperamos. Es doloroso que nos cueste tanto trabajo recordar aquello que quisiéramos vivir una y otra vez, y que pasajes truculentos de nuestra existencia regresen como si nada.

Lo peor que te puede pasar en una relación (de cualquier tipo) es que la otra persona te quiera olvidar. Es como si te dijeran que ni siquiera lo malas experiencias que pasaron juntos le han servido de lección. Todavía en una separación, por más dolorosa que sea, existe algo que perdura: los recuerdos. Olores, sensaciones, imágenes que, aunque queden a distancia, siguen existiendo. Nada, el querer borrar a alguien de la memoria, no sólo es arrepentirse de haberse conocido, sino también de haberse separado, y de haberse vivido.

El otro tema importante de Eternal Sunshine of the Spotless Mind es el de la suplantación. Esto es algo con lo que me pongo particularmente sensible. Hacer el trabajo sucio para que otro se lleve el reconocimiento. Nunca ser valorado mientras imitadores reciben medallas, besos y abrazos. En la película, Patrick (interpretado por Elijah Wood) se aprovecha de los recuerdos (o la falta de ellos) de Clementine para conquistarla. Usa todo lo que antes se le ocurrió a Joel (Jim Carrey), obteniendo similares resultados hasta que algo por ahí falla. Ese tipo de personas existen en la vida real (aunque bajo contextos sin fantasía), son las más asquerosas en realidad. Son las que plagian, copian y los que nunca reconocen a sus referentes principales. Sin ética hacen cualquier con tal de lograr sus objetivos. ¿Lo lamentable? es que la mayoría de ellos nunca son descubiertos y pasan la vida recibiendo méritos que nos les corresponden. Hay mucho talento que vive siendo ignorado incluso por aquellos a quienes han construido.

sábado, 17 de abril de 2010

Vida arte

Una de mis películas favoritas se llama Une homme et une femme. Me gusta mucho por varios motivos; destacaría la fotografía (en todo momento cambiante; dependiendo de la escena se pasa del blanco y negro, al sepia o al color), su estructura dinámica, el soundtrack a cargo de Francis Lai y la belleza de Anouk Aimée. La cinta trata de la naciente relación amorosa entre dos viudos que se conocen en el internado de sus respectivos hijos. Ambos apenas se van recuperando de la pérdida de sus antiguos amores, cuando de pronto, una semi casualidad los reúne. Ella se dedica al cine (su marido muere precisamente cumpliendo su trabajo de stuntman) , y él es piloto de carreras. El caso es que, cerca de la mitad, hay una parte en la que empiezan a tener una plática sobre su relación. Entonces uno de ellos, cita una frase de Alberto Giacometti, el célebre escultor suizo quien alguna vez dijo que si en medio de un incendio tuviera que elegir entre salvar a un gato o un rembrandt, salvaría al gato. "Y luego lo dejaría libre" agregó.

Después de eso viene un diálogo en el que la pareja discute la importancia de la vida sobre el arte, o más bien sobre el objeto, una postura con la que estoy completamente de acuerdo.

No nos damos cuenta, pero a diario convivimos con personas normales,que seguramente nunca trascenderán históricamente. A pesar de ello, el valor de la vida sigue estando por encima de las creaciones. Las obras (esculturas, pinturas, música, libros) son reflejos o representaciones físicas de un pensamiento y trabajo previo, pero la mente que está detrás (el ser) es quien la carga de talento, no el material usado para su elaboración. Cualquiera que guarde la suficiente bondad dentro de sí, siempre preferirá salvar a su semejante que a un ente inanimado..

domingo, 7 de marzo de 2010

Il Sorpasso: La película que tardé seis años en terminar de ver.



Soy alguien a quien le cuesta muchísimo desprenderse de las cosas. Cuando algo me cautiva, procuro hacer todo lo posible para conservar algo que me haga retenerlo en la memoria por siempre. Me aterra olvidar algo que un día podría servirme. Por eso en mi cartera conservo papelitos que si bien ahora son inútiles, un día podrían dejar de serlo. También por eso en la carpeta de mis imágenes guardo cientos de fotos de películas, discos, actores, etc que encuentro navegando por internet para no dejarlos pasar y porque sé que si no lo hago se perderán en el olvido.

Hace seis años (aproximadamente) compré una película italiana llamada Il Sorpasso. Era una época en la que sólo consumía cine italiano. La obsesión que me supuso Fellini me llevó a conocer a otros directores ahora favoritos como Vittorio de Sica, o Pasolini. Todas esas cintas aunque en su época gozaron de popularidad, ahora (sobre todo en países de sexto mundo como México) son difíciles de conseguir. Afortunadamente alguien a quien llamaré Distribuidor Informal del Formato Dvd, tuvo a bien poner a disposición de jóvenes inocentes como yo cajas enteras con ellas en venta. Ahí compraba cualquier película aleatoria que hubiera surgido en la tierra del risotto. Entre ellas estaba esta, la cual llevé a casa sin ningún tipo de recomendación previa.

Llegando a casa, comí (tenía hambre), me lavé los dientes (en ese entonces tenía respeto por la higiene) y dejé pasar las horas para que llegara la noche, ya que soy uno de esos cinéfilos* nocturnos que disfrutan más el séptimo arte cerca de la madrugada. Ya con la luna en pleno, puse el dvd y pasé una de las medias horas más entretenidas que he tenido en vida. Digo media hora, porque apenas pasando el minuto treinta, la película de dudosa procedencia se trabó para ya no reaccionar nunca más, dejándome así, con la duda de cómo sería el clímax de la historia así como su final.

Cuando volví con el DIFD (ver las palabras en cursiva del segundo párrafo) casi lloro al enterarme de que no tenía otra copia de ese título, y que lo máximo que podía hacer era cambiármela por La vida es Bella. Como mi amor por Italia no era para tanto, opté por negarme a ese derecho y regresé a casa con las manos vacías.

Durante años estuve buscando a Il Sorpasso con desgraciados resultados, incluso internet, que de tantos apuros me ha sacado, me fallaba. Eso hasta que hace un par de días encontré un blog menos visitado que éste donde la tenían para bajar.

Seis años después volví a ver la fabulosa primera media hora. También el resto.

Y qué maravilla

Brevemente diré de qué trata: Un día de asueto tiene a las calles de Roma totalmente desiertas. El silencio es interrumpido por el rugido del auto de un hombre que en la búsqueda de un lugar en donde poder hacer una llamada interrumpe la paz de la única persona que aparece ante su vista: un joven que estaba solo en su departamento estudiando para un próximo examen relacionado con su carrera de derecho. El hombre se llama Bruno, un personaje (demasiado) extrovertido interpretado por el gran Vittorio Gassman, que luego de tomar prestado su teléfono saca de la rutina a Roberto Mariani llevándole a recorrer en auto algunos rincones italianos.

Como me encantan los disparates diré que Bruno es un especie de Max Demian combinado con Charlie Sheen mientras que Roberto es como un Emil Sinclair italiano-nerd.

Il Sorpasso es una road movie que cuenta las aventuras de estos dos sujetos en el par de días que pasan juntos. Divertida y dramática por momentos, la sugiero como el antídoto perfecto para combatir a todos aquellos energúmenos que dicen "tsss, las películas en blanco y negro son todas aburridotasssssssssss".

Una joya. Valió la pena la espera agónica. Si tienen la oportunidad véanla, es una de las películas que más me han gustado. Deja la lección de que, a pesar de que no nos guste cómo somos, el cambiar nuestra forma de ser, no es siempre lo mejor. En especial cuando no nos queda.


*Cuando me vean por la calle denme un pellizco por usar esa palabrita tan chocante.

lunes, 11 de enero de 2010

El viaje de Mastorna y Federico Fellini.


Muchas de las mejores compras las realizamos inesperadamente. Hace unos meses curioseando por una pequeñísima librería provinciana me encontré entre pilas de libros un ejemplar de El viaje de Mastorna escrito por Federico Fellini. Desde el primer instante supe que lo compraría, pero cuando vi que costaba tan sólo cuarenta pesos confirmé que era la mejor adquisición que podría hacer en ese momento. Ni siquiera grandes cadenas de librerías que cuentan con cientos de empleados y decenas de miles de productos tienen ese libro, por eso encontrarlo ahí, en un establecimiento con dos empleadas fue para mi una sorpresa casi tan grande como algunos momentos de ensueño que se viven en los trabajos del propio Fellini.

El libro se encontraba un poco maltratado, lo cual hacía que fuera más entrañable. Cuando llegué a casa lo coloqué en un librero, sin saber que se quedaría reposando ahí por aproximadamente medio año. Fue apenas hace unos días que decidí emprender la lectura del mítico guión que nunca llegó a su meta: la de ser filmado. La historia relata la aventura emprendida por Guido Mastorna, un violoncelista que parte en avión hacia un concierto en Florencia que se ve interrumpido cuando una falla en el avión los obliga a aterrizar de emergencia en lo que parece ser un poblado nórdico. La llegada a ese misterioso lugar repleto de habitantes enigmáticos (prostitutas, amantes de serpientes, trasvestis, El Papa) da inicio a lo Felliniano; lo que en primer instancia parece ser un breve contratiempo, con el avance del relato se va convirtiendo en una búsqueda para al final pasar a ser un descubrimiento, tanto de su entorno como de sí mismo. La realidad tiene espacio en el mundo de Fellini, y ella indica que el avión en el que se encontraba Mastorna tuvo consecuencias fatales. Ahora el protagonista se encuentra rodeado (¿en el limbo?) de inquietantes figuras entre las que se distinguen su familia, amigos y miedos propios que le plantan cara justo cuando se encuentra en el estado más vulnerable.



Y abiertamente ofrecí mi corazón a la tierra noble y dolorida. Y prometí amarla con fidelidad, hasta la muerte, sin miedo, con su pesada carga de fatalidad, y no despreciar ninguno de sus enigmas; así me ceñí a ella con una atadura mortal.

Está ahí la confusión. ¿Es la realidad tan distinta a la fantasía? En sus películas, Federico Fellini siempre tomó muy en serio a lo onírico, a la fantasía, viéndola más como una parte más de la realidad que como algo inexistentemente efímero. Por eso cuenta le leyenda de que cuando cayó enfermo durante la filmación de algunas pruebas de este guión allá 1965, consultó a una médium que le reveló que moriría si acababa de filmar justo ese guión. Supersticioso como pocos, el director suspendió el proyecto, dejando plantados a todos (buena parte de la trabajosa escenografía estaba lista) temiendo que hubiera un paralelismo entre la fatal historia de Guido y él mismo, más cuando sus trabajos siempre fueron autorreferentes. El viaje de Mastorna quedó enlatado, su autor lo dejó intocable hasta que a principios de los noventa, su amigo, el gran Milo Manara decidió ilustrarlo.




En el siguiente video (un verdadero tesoro) se alcanzan a ver algunos de los pequeños momentos del guión que se llegaron a grabar. Viéndolos, queda la sensación de estar ante una gran obra que quedó frustrada como curiosamente le pasa a Guido Anselmi en 8 1/2 estrenada apenas dos años antes. También se ve un interesante diálogo entre el eterno Marcello Mastroianni (quien iba a tener el papel principal) y el director:




Imágenes tomadas de aquí, aquí, y aquí.

jueves, 7 de enero de 2010

Reconciliación con el cine

En diciembre del ahora fallecido 2009 (sí, quéjense de él ahora que ya no les puede hacer nada) recuperé el amor por el cine luego de dos años en los que apenas y le dirigí la palabra. Pasaba que en ese lapso de tiempo la ansiedad me llevó al extremo de imposibilitar el quedarme frente a una pantalla sin hacer nada con tranquilidad, lo intenté varias veces y aunque llegaba al final, ya no lo disfrutaba tanto porque tenía miles cosas en la cabeza que me impedían mantenerme quieto sin llegar sentirme incómodo.

Como sea, a finales del año pasado tomé la decisión de entrar a un tratamiento intensivo de primer nivel en el que recurrí únicamente a películas de prestigio para ver si así, la chispa entre el llamado séptimo arte y yo resurgía, y así fue. Acudir a El Padrino, Blue Velvet, Persona, Blade Runner, entre otras funcionó, y ayer que vi (500) Days of Summer, lo confirmé.

El cine, exige atención y tiempo, pero ofrece sensaciones que ningún otro entretenimiento ofrece. Por eso vale la pena relajarse un par de horas.

martes, 5 de enero de 2010

Un presunto podcast #1 - Películas raras

Por fin tomé la determinación de grabar un podcast. Tenía el micrófono abandonado y como el insomnio me hizo compañía, decidí que era buen momento de darle un uso. Rápidamente elegí un tema (películas raras) y me dispuse a grabarlo. Ahora les presentaré lo que quedó.

Tomen en cuenta que no hay nada más difícil que hablar sólo por más de media hora,en ese espacio lo único que te separa de alguien que habla consigo mismo es un manicomio es el micrófono, que es lo que más o menos justifica semejante despropósito.

Temas de los que habla el primer episodio de Un presunto podcast:

-El pretexto para grabar un podcast.
-Nekromantik 2 - Jörg Buttgereit, Mantis religiosas, necrofilia, cadáveres sexies y romance.
-Tetsuo: The Iron Man (鉄男) - Shinya Tsukamoto, Huesos de metal, rinocerontes, taladros, fetichismo por el acero, frikismo japonés.
-Lo complicado de hablar solo.
-Visitor Q (ビジターQ) - Takashi Miike, temas tabú, violencia intrafamiliar, reporteros, intrusos, humor negrísimo, drogadición, más necrofília.
-Black Moon -Louis Malle, Alicia en el país de las maravillas, guerras, unicornios, dimensiones paralelas, animales parlantes, ancianas hambrientas.
-La Grande Bouffe - Marco Ferreri, Marcello Mastroianni, atascones de comida, prostitutas, maestras de kinder, consumismo, escatología.

Extras: The Cure for insomnia de John Henry Timmis IV, poemas interminables, récords guinness, "Rape" la película producida por John Lennon y Yoko Ono, Andy Warhol y su "Sleep".

-Etc.

Duración: 37 minutos y 16 segundos con tedio incluido.

Click en la imagen kitsch para descargar.


O escúchenlo online:



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Disclaimer: El podcast tiene nula edición e infinitos errores de tipo técnico. Partes del audio se repiten o tienen una especie de aceleración cuando no es de repetición. Por ahora me da flojera dedicarme a corregir esas fallas, así que lo dejo tal como me aterrorizó a mí.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Whatever Works, la cita anual con Woody Allen.

Luego de un año en el que apenas vi películas me he propuesto regresar a mis tiempos de gloria en los que veía cinco a la semana. Woody Allen es el director del que he visto más cintas; siempre recurro a él. Por eso ahora que en estas mini vacaciones he decidido reconciliarme con el entrenamiento que tenía más olvidado: el cine; la mejor forma de empezar era con él, mi neoyorquino favorito.



Elegí su último trabajo hasta el momento, Whatever Works lanzada hace unos meses. A Woody es complicado seguirle los pasos, todavía hoy, a sus más de setenta primaveras sigue sacando una película al año por lo que incluso para el fan promedio (como es mi caso) termina siendo normal perderse una que otra. Había visto Scoop pero me perdí de Cassandra's Dream y Vicky Cristina Barcelona que no me provocaban tanto entusiasmo porque mi Allen favorito es el que se reserva para la comedia. Además una de las cosas que más me gustan en la vida es verlo actuar, por eso lamento que su envejecimiento sea la causa principal para que haya dejado de interpretar su eterno papel de neurótico seductor de mujeres. Claro, ahora recurre a alter egos. Hace unos años fue Will Ferrell en Melinda & Melinda con resultados medianos y ahora, mucho más acertado, tuvo bien a elegir a Larry David, quien no tiene que esforzarse mucho por actuar ya que el papel le viene como anillo al dedo. Y es que ambos genios (hey, Larry David fue guionista de Seinfeld) comparten muchos defectos que ante la pantalla se convierten en virtudes y pilares de su estilo. Lo que diferencia a uno de otro es que mientras Woody Allen llega a provocar una extraña ternura, el otro, David es mucho más ácido e incisivo. Sea como sea (o haiga sido como haiga sido) me llevé un grato sabor de ojos viendo Si la cosa funciona (como le pusieron en español) porque antes que nada es Allen del más clásico. El guión de este largometraje (chin, se me están acabando los sinónimos) lo tenía terminado desde los lejanos años setenta, y lo mantuvo enlatado hasta ahora. Por eso se acerca tanto a la esencia que lo ha hecho célebre y a la que irónicamente se ha intentado despegar en sus trabajos serios más recientes. Quien haya visto la mayor parte de su filmografía se habrá dado cuenta que, con algunas excepciones,todo su trabajo gira bajo un mismo eje, los temas tratados son los mismos y los personajes tienen su paralelo en cada una de sus obras. Su virtud radica en que nunca nos cansa ni se agota. Por ejemplo, además del ya mencionado alter ego (Woody es un personaje en sí mismo) plasmado en Larry David se encuentran elementos de la Mira Sorvino de Mighty Aphrodite en Evan rachel Wood, la bellísma protagonista de esta historia. De igual manera con el pasar de los minutos (que vuelan, más que nunca) queda la sensación de estar viendo escenas eliminadas de Annie Hall o de Manhattan, acaso con resultados más modestos.

Recomendada para los iniciados. Para los que no han visto nada de este señor, será mejor recurrir a monstruos como Deconstructing Harry, Annie Hall o Hannah and her Sisters. Para los fervientes admiradores no hace falta hacer comentario alguno. Ellos ya saben qué hacer.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Palabras alrededor de District 9

Ustedes saben que este blog se caracteriza por darle poca importancia a lo que ocurre en el mundo exterior. Son contados los posts en los que salgo de la burbuja personal para acercarme a temas de actualidad o a novedades de la cultura pop. Son cosas que me interesan mucho, ojo, pero las dejo fuera porque utilizo este medio más bien para un desahogo interno en el que de un modo reflejo la cotidianidad más estricta si acaso desde un punta de vista exagerado y... lo que sea; no quiero continuar porque por esta ocasión quiero salirme un poco de ello, para hacer la (apenas) segunda reseña/noséqué desde aquella que con motivo de Cloverfield se convirtió en uno de los momentos más bajos de este joven blog.

La primera novedad radica (ups, nomás no puedo dejar de ser autorreferencial) en que fui al cine. Ya he comentado cómo detesto ese lugar donde la gente más odiosa del país se suele reunir para molestar al prójimo con música e imágenes de fondo. Tampoco ahondaré en eso, sólo quiero recomendarles mantenerse lo más alejado que puedan de los demás. Acurrucarse en la unas las esquinas es una buena opción en la que se sacrifica la experiencia visual y sonora por un poco de paz mental. Ah sí, recordé que todo en el cine compite en abuso precios con las tienditas de central camionera. ¿39 pesos por un mugre capuchino insípido tamaño mediano? ¿El hielo estaba bendecido por el Papa, acaso? Ni hablar de las palomitas que ni se antojan por el desembolso que suponen. Prometo apoyar en el 2012 a aquel candidato que incluya la pena capital para los expendedores de golosinas aprovechados entre sus propuestas de campaña.

Por eso casi nunca voy al cine, prefiero quedarme en casa viendo una fina selección de mis infomerciales favoritos que tengo guardados en un VHS. Digo casi porque hay ocasiones como hoy en los que la circunstancias te orillan a ceder ante la tentación, a romper la dieta o seguir el lema más irresponsable de todos: una vez al año no hace daño. Y así fui con un escuadrón a corroborar que es un mito inventado por los más viejos eso de que los miércoles hay dos por uno en el cine.

...

¿Les dije que esto sería una reseña? Damn it; lo siento, no pude evitar los dos párrafos anteriores, cambiar la dinámica de mis posts es más difícil de lo que pensé. Pero qué diablos, comentaré algo de District 9 también.



Bueno, para quien no lo sepa (y en resumidas cuentas porque tengo flojera) District 9 es una película de extraterrestres. Eh, sólo que abarcada de manera más original de lo que nos tienen acostumbrados los estudios de Hollywood últimamente. Porque sí, se tratan de seres horribles con aspecto de cucaracha los que aparecen en pantalla, pero al mismo tiempo el humano promedio puede verse reflejados en ellos. El paralelismo que existe entre la forma de vida de los bichos y los tiempos del apartheid (sin ir más lejos la historia se desarrolla en Sudáfrica) es el ejemplo más evidente, pero transcurren otros detalles más sutiles que provocan que uno simpatice más con los alienígenas que con aquellos que en teoría deberían ser más cercanos y familiares: los humanos. Humanos físicamente convencionales y atractivos (no hay un solo feo en toda la cinta) movidos más por lo económico que por lo ético frente a extraterrestes que representan lo más primitivo, salvaje y natural. Los primeros volubles e interesados. Los segundos con más principios. El protagonista pasa por ambos mundos, defiende en su momento a cada una de las partes logrando que uno pase de simpatizar a odiar y viceversa lo que se presenta ante las pupilas en varios momentos de la película. Wikus, el personaje (humano) principal es manejado acaso como un Gregorio Samsa moderno (de aquel escrito leído aparte de mí sólo por unas cuarenta millones de personas llamado Metamorfosis), ejemplificando cómo en la sociedad todos somos desechables: un día eres parte de la maquinaria, colaborando, aportando y ayudando a los demás y al otro, cuando una situación adversa se te presenta te ves acorralado sin nadie más que ti mismo para salir adelante. Quienes en tiempos de bonanza te rodean suelen ser los primeros en dar la espalda cuando las circunstancias se tornan difíciles.

También:

-Medio Independence Day medio Transformers.
-Acción, comedia especial, viral, palomera, mockumentary.
-Cursi, violenta, gore.
-Sin mujeres en ropa ligera que te distraigan de los subtítulos.
-Con trailers al principio y créditos al final.

sábado, 3 de octubre de 2009

Vainilla y limón


Hay un momento (para muchos irrelevante, para mí crucial) cerca del final en La Strada en el que Zampanó (interpretado espléndidamente por Anthony Quinn) pide un helado de vainilla y limón. Resulta atrevido que alguien ligue a la vainilla con un cítrico alejándose del camino seguro del chocolate, uno de los compañeros más habituales en lo que a combinaciones heladeras se refiere. Al ver eso me escandalicé, no podía concebir que Fellini decidiera incluir algo tan atroz casi al principio de su filmografía. Más aún que pudiera sobreponerse a semejante insolencia para alcanzar el éxito con el resto de sus películas.

Luego de los créditos finales tan sólo para aliviar mi curiosidad tuve la oportunidad de pedir mi propio vasito de sacrilegio sabor vainilla y limón. Entonces lo comprendí todo. El cirquero ese, era un entendido en acoplaciones. Nada superaba tal choque celestial en el paladar. Desde entonces siempre y cuando el mamey o el queso se interpongan pido lo mismo que Zampanó.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Entrevista a Emma Watson contestada por mí



¿Cómo ha cambiado tu vida desde que formas parte del universo de Harry Potter?


Mi vida sigue siendo la misma. El sueldo que recibo por desempeñar a Hermione es de cinco dólares por escena. Cuando terminé el rodaje de La Piedra Filosofal para lo único que me alcanzó fue para un par pizzas familiares. Ser protagonista de la película del momento es un trabajo malpagado, por fortuna mi entrada al mundo del cine coincidió con el sorpresivo enriquecimiento de mis padres. Lo malo es que son medio tímidos y no me quieren decir de dónde sacaron tanto dinero, jeje.

¿Qué te parece ser un modelo para las chicas?

Excelente, bien por ellas. Cuando yo era más joven no existía ninguna brujita en las películas lo suficientemente agraciada para inspirarme en ella. Tuve que cubrir ese hueco recurriendo a iconos de la moda más viejos como Eddie Murphy a quien le debo todo lo que soy ahora.


¿Siempre has querido ser actriz?

Me encantan los deportes, siempre me gusta ver los Juegos Olímpicos y cuando en el año 2000 vi a Soraya Jiménez ganar la medalla de oro pensé que la halterofilia era una buena opción para mí. Lo tomé muy en serio, fui a hacer pruebas en las instalaciones de mi escuela primaria. El mundo se me cayó encima cuando me informaron que no cumplía dos requisitos importantísimos para representar a la Gran Breataña en el próximo mundial femenil de la especialidad: el bigote y pelo en pecho.


Eres la única chica de las películas de Harry Potter…

¿Bromeas? ¿Y Ron Wesley es una árbol o qué?


Si pudieras elegir otro personaje de la saga, te quedarías con…

Harry Potter, obvio. Todo los posters y libros traen su nombre en la portada. Es quien más llama la atención, el más solicitado a la hora de los autógrafos y quien pasará a la historia como el mago más marica de la historia después de Ednovi. Eso por no mencionar esa cicatriz tan chic que trae en la frente.


¿En qué te diferencias de Hermione?

En nada. Lo que pasa es que he adoptado su forma de ser debido a que antes de conocer al personaje yo era una don nadie que hacia lo que los demás querían. Carecía de una personalidad, casi ni hablaba con nadie, pasaba tardes enteras jugando sodoku hasta que me daba sueño e iba a dormir. Todo eso cambió cuando vino la oportunidad de interpretar el papel de Hermione, leyendo los libros fui metiéndome en el personaje hasta mimetizarme con él. Copié sus frases, actitudes, peinado, etc. La gente piensa que soy una excelente actriz, la realidad es que sólo soy una copiona.


Tu relación con los fans es…

Nula. Lo mejor es mantenerse alejados de ellos, más cuando los supuestos "fans" se tratan de señores con obesidad mórbida que te quieren invitar a pasar la noche viendo tus propias películas en dvd. El otro día una niña japonesa me escribió una carta pidiéndome que le diera un consejo para mejorar su desempeño escolar, la tiré a la basura porque odio pokémon.


Hay un montón de webs dedicadas a ti, ¿las visitas?

En mi casa tienen bloquedas las páginas para adultos.


Cuando tienes tiempo libre, ¿a qué lo dedicas?

(risas) ¿Tiempo libre? ¿Qué es eso? Cuando no estoy en rodaje trabajo en un McDonald's para pagar mis estudios. Mis padres me mandan postales desde Hawaii diciéndome que no debo depender del trabajo de los demás sino conseguirlo por mí misma. Cuando quieran unas Mcpatatas ya saben con quién acudir ;-)


Su música favorita

Uy, pues escucho de todo. Me la paso bajando música de internet... legalmente, eh!!! Ahí he conseguido varias de mis canciones favoritas como What I like About You de los Ramones, Again de Kalimba e Imagine de los Beatles.


Gracias por la entrevista, Lindsay.

(Gritos)


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La entrevista original aquí