Estos últimos días han sido de ponerse al corriente. Luego de varios años he tomado la decisión de colocar un reloj en mi muñeca. De niño me encantaba traer relojes, por cinco años al hilo venían incluidos en mi carta de peticiones a Santa Claus, quería estar actualizado. Luego lo dejé porque me provocaban ansiedad, con un reloj a la mano no dejaba de ver la hora a cada minuto; así el tiempo pasaba más lento y me estresaba. Era una mejor opción no traer nada para que los minutos corrieran sin que yo me diera cuenta. De pronto alguien me decía que ya era tarde. Y no sabía si creerle.
La forma más práctica de enterarte de que estás envejeciendo es fijarte cuando pasas de tu reloj digital de toda la vida a uno de manecillas. Del de Winnie Pooh al verde fosforescente para acabar con uno que tardas más en interpretar.
Cuando no se tienen ganas de escribir hay muchas cosas qué contar.
martes, 25 de agosto de 2009
viernes, 21 de agosto de 2009
20 palabras que siempre se usan en los títulos de las telenovelas mexicanas
Amor
Pasión
Fuego
Alma
Salvaje
Destino
Corazón
Piel
Secreto
Mar
Milagro
Paraíso
Lágrimas
María
Pecado
Mujer
Vivir
Pobre
Deseo
Cielo
20 palabras que NUNCA se usan en los títulos de las telenovelas mexicanas
Marimba
Paracaídas
Guanabana
Piedra
Húmero
Iztapalapa
Perrito
Calzón
Cronómetro
Crucigrama
Pepino
Inseminación
Bacinica
Pípila
Insípido
Librero
Parquímetro
Kilo
Gonorrea
Alquitrán
Tomen elementos de cada lista,hagan combinaciones y manden el guión a Televisa:
Secreto de un Parquímetro
Lágrimas de fuego sabor pepino
Un Kilo del Paraíso
Guanabanas Salvajes
Pobre Alquitrán, me lo voy a acabar
Mujer, perrito e inseminación artificial
El húmero de María
Destino insípido
La Gonorrea del Pípila
Milagro en la bacinica
Vivir en Iztapalapa Crucigrama
..................................................................................................

Pasión
Fuego
Alma
Salvaje
Destino
Corazón
Piel
Secreto
Mar
Milagro
Paraíso
Lágrimas
María
Pecado
Mujer
Vivir
Pobre
Deseo
Cielo
20 palabras que NUNCA se usan en los títulos de las telenovelas mexicanas
Marimba
Paracaídas
Guanabana
Piedra
Húmero
Iztapalapa
Perrito
Calzón
Cronómetro
Crucigrama
Pepino
Inseminación
Bacinica
Pípila
Insípido
Librero
Parquímetro
Kilo
Gonorrea
Alquitrán
Tomen elementos de cada lista,hagan combinaciones y manden el guión a Televisa:
Secreto de un Parquímetro
Lágrimas de fuego sabor pepino
Un Kilo del Paraíso
Guanabanas Salvajes
Pobre Alquitrán, me lo voy a acabar
Mujer, perrito e inseminación artificial
El húmero de María
Destino insípido
La Gonorrea del Pípila
Milagro en la bacinica
Vivir en Iztapalapa Crucigrama
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Foto de un apagador

miércoles, 19 de agosto de 2009
Novatada evitada por Accidente
Hay ocasiones en las que sin proponérselo uno acaba siguiendo el camino más adecuado.
Aunque dicho así de golpe, para empezar un post, suena a cita de algún imitador de Paulo Coelho, es cierto. Hoy por ejemplo, sin darme cuenta, me salvé de la novatada que aplicaron los veteranos de mi carrera a los n00bs que como yo, van empezando.
Hoy fueron dos escritores mexicanos a dar una especie de conferencia-lecturadeunasdesusobras al auditorio como una de las actividades culturales que la universidad apoya con tal de que la juventud se aleje cuando menos una hora de TV Notas. Y estuvo muy padre la verdad. Ambos eran divertidos, y afortunadamente leían bien por lo que era inevitable ponerles atención. Total, el tiempo se pasó volando (en un helicóptero) y la actividad se acabó dizque porque teníamos que regresar a clases. Como me quedé con las ganas de levantar la mano en la sección de preguntas preferí aguardar en el auditorio y acercarme a los escritores que ya eran acompañados por cuatro alumnos que como yo, se quedaron con la espinita clavada de señalar el techo con el dedo índice. Estuvimos ahí platicando un rato recibiendo frases y conocimientos que los imbéciles con prisa se perdieron. Luego se tuvieron que ir porque nadie quiere pasar el resto de su vida dentro de una escuela, y si no me creen pregúntenselo a quienes se gradúan. Salimos con ellos por una ruta alternativa. Fue entonces que ruidos extraños como gritos de desesperación se empezaron a escuchar a lo lejos. Ya en la soledad di vuelta en la esquina para vislumbrar lo que era una pipa de agua (ya ven que el agua abunda) y botes con comida podrida. Los de recién ingreso estaban rodeados por esos muchachitos de segundo a noveno semestre que parecían tan amables por la mañana.
A una distancia considerable que no me salvó del hedor vi unos minutos el espectáculo. Pobrecitos de mis compañeros, tendrán que bañarse dos veces si no quieren ser atacados por vagabundos con hambre.
Así fue como sin quererlo me salvé de lo que representaría mi primer novatada (alejarse de los Boy Scouts, Colegio Militar y Campamentos tiene sus beneficios). Lo único que me preocupa es que un pelotón de cinco sujetos vió cómo huía valientamente del lugar, sólo espero que no se venguen de manera personal conmigo mañana.
Aunque dicho así de golpe, para empezar un post, suena a cita de algún imitador de Paulo Coelho, es cierto. Hoy por ejemplo, sin darme cuenta, me salvé de la novatada que aplicaron los veteranos de mi carrera a los n00bs que como yo, van empezando.
Hoy fueron dos escritores mexicanos a dar una especie de conferencia-lecturadeunasdesusobras al auditorio como una de las actividades culturales que la universidad apoya con tal de que la juventud se aleje cuando menos una hora de TV Notas. Y estuvo muy padre la verdad. Ambos eran divertidos, y afortunadamente leían bien por lo que era inevitable ponerles atención. Total, el tiempo se pasó volando (en un helicóptero) y la actividad se acabó dizque porque teníamos que regresar a clases. Como me quedé con las ganas de levantar la mano en la sección de preguntas preferí aguardar en el auditorio y acercarme a los escritores que ya eran acompañados por cuatro alumnos que como yo, se quedaron con la espinita clavada de señalar el techo con el dedo índice. Estuvimos ahí platicando un rato recibiendo frases y conocimientos que los imbéciles con prisa se perdieron. Luego se tuvieron que ir porque nadie quiere pasar el resto de su vida dentro de una escuela, y si no me creen pregúntenselo a quienes se gradúan. Salimos con ellos por una ruta alternativa. Fue entonces que ruidos extraños como gritos de desesperación se empezaron a escuchar a lo lejos. Ya en la soledad di vuelta en la esquina para vislumbrar lo que era una pipa de agua (ya ven que el agua abunda) y botes con comida podrida. Los de recién ingreso estaban rodeados por esos muchachitos de segundo a noveno semestre que parecían tan amables por la mañana.
A una distancia considerable que no me salvó del hedor vi unos minutos el espectáculo. Pobrecitos de mis compañeros, tendrán que bañarse dos veces si no quieren ser atacados por vagabundos con hambre.
Así fue como sin quererlo me salvé de lo que representaría mi primer novatada (alejarse de los Boy Scouts, Colegio Militar y Campamentos tiene sus beneficios). Lo único que me preocupa es que un pelotón de cinco sujetos vió cómo huía valientamente del lugar, sólo espero que no se venguen de manera personal conmigo mañana.
lunes, 17 de agosto de 2009
Crónica de un Primer día de Clases
Es imposible ser un vago por siempre. La noble tarea de no aportar nada a la sociedad tarde o temprano llega a su fin. Contrariamente a lo que piensan muchos no es porque llegue un momento en que te hagas"consciente". Nah, simplemente el aburrimiento hace su trabajo para que busques algo. Así es como después de un año sabático (que originalmente planeaba convertir en lustro) hoy tuve mi primer día de clases. Muy ñoño, lo sé.
Antes quiero aclarar que para ser el comienzo de la vida universitaria quedé decepcionado. Esto me suele pasar cada que asciendo a un nuevo nivel de estudios. Cuando pasé del Jardín de Niños a Primaria pensé que todo sería distinto y resultó que hasta segundo grado seguíamos haciendo monitos de plastilina. Cuando llegué a la secundaria no hubo gran cambio, mis compañeritos seguían siendo los mismos y los maestros eran los amargados de siempre con diferentes rostros. En Preparatoria hubo un ligero cambio: el de no tener que llevar uniforme; fuera de eso seguíamos teniendo la materia más pueril de todas, Educación física. Finalmente hoy me di cuenta que no hay grandes variaciones a lo largo de la vida académica, en todos los niveles hay el mismo tipo de personas:
La Despertada
Luego de más de un año durmiendo entre las tres y cuatro de la madrugada me vi obligado a dormir temprano con tal de despertar a las seis de la mañana. La cosa salió mal desde el momento en que dormir temprano se tradujo en dar vueltas en la cama hasta las dos de la mañana para luego despertar las 4:55 am (exactamente) evento que me sirvió para descubrir que mi reloj biológico está perfectamente sincronizado con el horario de Costa Rica. Claro, esto gracias a la organización basada en la idea de que el ser humano aprende mejor cuando está desvelado.
La Hora Previa
Abrir los ojos antes de las cinco de la mañana tiene la ventaja de irte acoplando a lo que representa la vida en una granja sureña. Quitando las cortinas me encontré que básicamente todavía era de noche. Me volví a tirar a la cama con la esperanza de lograr una hora más de sueño. No pude, pero ya saben que no se trata de ganar sino de competir. Prendí la tele en donde aparecía El Doctor Simi disfrazado de Gandhi (en serio, eso pasó) contando la biografía del primer anoréxico hindú en usar lentes. Luego me bañé y vestí como suele hacer la gente civilizada. Sin darme cuenta de pronto ya eran has 6:45 am , que bajo estas circunstancias era tarde. Engullí una quesadilla en tiempo récord para luego salir rumbo a la escuela.
La Llegada
Tráfico. El Sol seguía sin salir a saludar. Sueño. Radio AM. Ganas de vacacionar en cualquier otra parte del mundo. Llegada. Es la primera vez que estoy ahí sin pedir informes como motivo. Hay gente dentro. No los veo bien porque no traigo un cirio pascual que me alumbre. Perdí mi horario. Pregunto a una secretaria que qué clase me toca. Llegaste temprano; tienes clase hasta las ocho, me dice. Qué afortunado soy, me digo. Voy a conocer incomodidad de una banca. Pasa una hora. Por fin entro al salón. Maestro divertido. Risas. Presentaciones. Nada más.
La Despedida.
Los Lunes sólo tendré dos clases. Por cuestiones de logística hoy nomás fue una. Salí temprano, se trató del día con más ganas de dormir en dos décadas..
Antes quiero aclarar que para ser el comienzo de la vida universitaria quedé decepcionado. Esto me suele pasar cada que asciendo a un nuevo nivel de estudios. Cuando pasé del Jardín de Niños a Primaria pensé que todo sería distinto y resultó que hasta segundo grado seguíamos haciendo monitos de plastilina. Cuando llegué a la secundaria no hubo gran cambio, mis compañeritos seguían siendo los mismos y los maestros eran los amargados de siempre con diferentes rostros. En Preparatoria hubo un ligero cambio: el de no tener que llevar uniforme; fuera de eso seguíamos teniendo la materia más pueril de todas, Educación física. Finalmente hoy me di cuenta que no hay grandes variaciones a lo largo de la vida académica, en todos los niveles hay el mismo tipo de personas:
- La guapa que no habla
- El atleta que está aprendiendo a sumar
- La chica seria que se ríe de todo
- La hija de un profesor
- El Doogie Howser que tiene las mejores notas y es más joven de lo normal.
- El Darketo que usa calzones de los Muppet Babies
- El tipo que habla hasta que le da un calambre en la lengua.
- La chica que se junta con puros hombres
- El que reprobó año
- El que llega tarde
- El que llega una hora antes
- El que nunca llega
- La entusiasta que organiza reuniones
La Despertada
Luego de más de un año durmiendo entre las tres y cuatro de la madrugada me vi obligado a dormir temprano con tal de despertar a las seis de la mañana. La cosa salió mal desde el momento en que dormir temprano se tradujo en dar vueltas en la cama hasta las dos de la mañana para luego despertar las 4:55 am (exactamente) evento que me sirvió para descubrir que mi reloj biológico está perfectamente sincronizado con el horario de Costa Rica. Claro, esto gracias a la organización basada en la idea de que el ser humano aprende mejor cuando está desvelado.
La Hora Previa
Abrir los ojos antes de las cinco de la mañana tiene la ventaja de irte acoplando a lo que representa la vida en una granja sureña. Quitando las cortinas me encontré que básicamente todavía era de noche. Me volví a tirar a la cama con la esperanza de lograr una hora más de sueño. No pude, pero ya saben que no se trata de ganar sino de competir. Prendí la tele en donde aparecía El Doctor Simi disfrazado de Gandhi (en serio, eso pasó) contando la biografía del primer anoréxico hindú en usar lentes. Luego me bañé y vestí como suele hacer la gente civilizada. Sin darme cuenta de pronto ya eran has 6:45 am , que bajo estas circunstancias era tarde. Engullí una quesadilla en tiempo récord para luego salir rumbo a la escuela.
La Llegada
Tráfico. El Sol seguía sin salir a saludar. Sueño. Radio AM. Ganas de vacacionar en cualquier otra parte del mundo. Llegada. Es la primera vez que estoy ahí sin pedir informes como motivo. Hay gente dentro. No los veo bien porque no traigo un cirio pascual que me alumbre. Perdí mi horario. Pregunto a una secretaria que qué clase me toca. Llegaste temprano; tienes clase hasta las ocho, me dice. Qué afortunado soy, me digo. Voy a conocer incomodidad de una banca. Pasa una hora. Por fin entro al salón. Maestro divertido. Risas. Presentaciones. Nada más.
La Despedida.
Los Lunes sólo tendré dos clases. Por cuestiones de logística hoy nomás fue una. Salí temprano, se trató del día con más ganas de dormir en dos décadas..
sábado, 15 de agosto de 2009
Calculadora con Radio
Una de las tantas cosas que ustedes no saben de mí (porque leyendo un blog es imposible conocer a alguien profundamente) es que durante veinte años nunca había usado un celular. Ya he hablado (eso sí lo saben) de que detesto hablar por teléfono. Por eso durante mucho tiempo me resistí a comprar un móvil. Eso me hacía alguien bastante rarito, cuando alguien me preguntaba por mi número y les decía que no tenía, pasaba que a veces se enojaban pensando que en realidad no se los quería dar. Pero no, en verdad no tenía, a pesar de que en la actualidad un celular es uno de los regalos más socorridos en los bautizos y primeras comuniones. Sí, ahora hay niños de siete años que bajan tonos e imágenes "picantes" después de ver el último episodio de Zoey 101 (serie que recomiendo profundamente, por cierto).
Esto cambió hace un par de días cuando se rompió la racha de dos décadas sin celular para dar paso a la de 48 horas con uno. Y sinceramente es mejor de lo que pensé. Es un teléfono sencillo (desgraciadamente no es un iPhone) pero trae lo suficiente para pasar el rato (mp3, bluetooth, jueguitos tontos). ¡Además tiene una función sorprendente que permite tomar fotos a paredes blancas a baja resolución!
Miren:
Esto cambió hace un par de días cuando se rompió la racha de dos décadas sin celular para dar paso a la de 48 horas con uno. Y sinceramente es mejor de lo que pensé. Es un teléfono sencillo (desgraciadamente no es un iPhone) pero trae lo suficiente para pasar el rato (mp3, bluetooth, jueguitos tontos). ¡Además tiene una función sorprendente que permite tomar fotos a paredes blancas a baja resolución!
Miren:
viernes, 14 de agosto de 2009
Con Morrissey de Acordeón.
Son las dos y media de la mañana. Es uno de esos momentos en que parece un desperdicio irse a dormir sin dar un poco de pelea antes. Haciendo un recorrido de blogs me encuentro con este post. Se trata de un meme al que en algún lado me había enfrentado ya pero que decido volver a contestar como remedio más digno que contar borreguitos.
Se elige a un artista que alguna vez se haya parado frente a un micrófono y se responde con títulos de sus canciones.
Para sorpresa de todos elegiré a Morrissey.

¿Eres hombre o mujer?
Used to be a Sweet Boy
Descríbete
Maladjusted
Cómo te sientes:
How Can Anybody Possibly Know How I Feel?
Dónde vives actualmente:
Mexico (Obvio)
Si pudiera ser otra persona:
All You Need is Me
Forma de transporte favorita:
Subway Train (Cover)
Tus mejores amigos son:
Certain People I Know
Tu color favorito es:
Black Cloud
Cómo está el clima:
Sunny (Olviden el contexto de la letra, ejem)
Momento favorito del día:
Friday Mourning
Si tu vida fuera un programa de tele, cómo se llamaría:
If You Don't Like Me, Don't Look at Me
Tu regalo de cumpleaños ideal sería:
I Just Want to See the Boy Happy
Qué es la vida para tí:
Life is a Pigsty
Tu relación:
I'm OK by Myself
Buscando:
Found Found Found
No me importaría:
I don't Mind if you Forget Me
Tu miedo:
Jack The Ripper
Cuál es el mejor consejo que puedes dar?
Do Your Best and Don't Worry
Si pudieras cambiar tu nombre, cuál sería?
Roy's Keen
Pensamiento del día:
You're Gonna Need Someone On Your Side
Cómo te gustaría morir:
When Last I Spoke To Carol
Condición presente del alma:
Alma Matters
Mayor secreto:
I Know it's Gonna Happen Someday
Mi lema:
Why don't you find out for yourself
...........................................................................................................................................................
Ahí queda el Meme por si alguien lo quiere llevar a su blog en versión de Maná.
Se elige a un artista que alguna vez se haya parado frente a un micrófono y se responde con títulos de sus canciones.
Para sorpresa de todos elegiré a Morrissey.

¿Eres hombre o mujer?
Used to be a Sweet Boy
Descríbete
Maladjusted
Cómo te sientes:
How Can Anybody Possibly Know How I Feel?
Dónde vives actualmente:
Mexico (Obvio)
Si pudiera ser otra persona:
All You Need is Me
Forma de transporte favorita:
Subway Train (Cover)
Tus mejores amigos son:
Certain People I Know
Tu color favorito es:
Black Cloud
Cómo está el clima:
Sunny (Olviden el contexto de la letra, ejem)
Momento favorito del día:
Friday Mourning
Si tu vida fuera un programa de tele, cómo se llamaría:
If You Don't Like Me, Don't Look at Me
Tu regalo de cumpleaños ideal sería:
I Just Want to See the Boy Happy
Qué es la vida para tí:
Life is a Pigsty
Tu relación:
I'm OK by Myself
Buscando:
Found Found Found
No me importaría:
I don't Mind if you Forget Me
Tu miedo:
Jack The Ripper
Cuál es el mejor consejo que puedes dar?
Do Your Best and Don't Worry
Si pudieras cambiar tu nombre, cuál sería?
Roy's Keen
Pensamiento del día:
You're Gonna Need Someone On Your Side
Cómo te gustaría morir:
When Last I Spoke To Carol
Condición presente del alma:
Alma Matters
Mayor secreto:
I Know it's Gonna Happen Someday
Mi lema:
Why don't you find out for yourself
...........................................................................................................................................................
Ahí queda el Meme por si alguien lo quiere llevar a su blog en versión de Maná.
miércoles, 12 de agosto de 2009
Intentando entrar con la Puerta en contra
Finalmente quejarme de la sopa de fideo trajo sus consecuencias. La deidad del Tallarín me lanzó una maldición provocando que por primera vez me quedara afuera de casa sin poder entrar.
Me había tocado ver en películas la típica escena en donde el protagonista cierra la puerta de su casa con las llaves adentro. Visto a distancia es algo medio gracioso (porque ni tanto), aunque en primera persona resulta terriblemente molesto (muy tanto). Todo pasó cuando decidí ir a la tienda por unas Halls sin más motivo que apoyar a la industria de los caramelos sabor miel con limón con un aporte de casi cuatro pesos. Al salir dejé "emparejada" la puerta porque no tenía planes de entretenerme mucho recorriendo una distancia no mayor a cuarenta metros. Y en efecto, el trayecto lo realicé en un abrir y cerrar de puertas automáticas. Desgraciadamente resultó que las Halls (de cualquier sabor) se encontraban agotadas. Emprendí la vuelta a casa con mis cuatro pesos pensando que un establecimiento donde no venden Halls no merece llamarse tiendita de la esquina.
Al llegar me encontré con la mala noticia : La puerta que dejé emparejada había tomado la decisión de cerrarse. Maldita sea. No había nadie adentro que pudiera abrir a excepción de un candelabro con el que no me hablo. Empecé a barajar las opciones que tenía. La principal era llamar por teléfono para que me trajeran las llaves, idea brillante sin fallo que me serviría de no ser porque no llevaba un celular en el bolsillo. También podía intentar darle palmadas a la puerta hasta derrumbarla pero me acababa de cortar las uñas así que no era conveniente llevarla a cabo. Descartadas esas, me vino a la mente preguntarle a la vecina si había un túnel secreto que conectara nuestras viviendas, lo intenté con un resultado que prolongó mi racha de mala suerte: toqué el timbre y no estaba.
Como suele ocurrir en estos casos llega un factor importante: empiezan a dar ganas de ir al baño. Desesperado intenté improvisar una llave con una rama y un popote que estaba tirado. Siguiendo el ejemplo de las anteriores ideas, ésta tampoco funcionó por lo que llegó el momento de afrontar el problema y hacer lo que había estado rondado en mi cabeza desde el principio aunque no lo quisiera admitir. Eso era, SALTARME LA BARDA. Me dispuse a seguir los pasos de mi querida Yelena Isinbayeva, sin de garrocha, eso sí.
Y sin de gloria tampoco.
Sólo logré rasparme mi bello brazo y darme cuenta de que duermo en una prisión de máxima seguridad con forma de casa (ventanas con barrotes incluídos). No me quedó más que resignarme y esperar en la entrada a que a alguien regresara para comer. Tras diez minutos de espera sucedió, entonces di gracias al hambre.
Me había tocado ver en películas la típica escena en donde el protagonista cierra la puerta de su casa con las llaves adentro. Visto a distancia es algo medio gracioso (porque ni tanto), aunque en primera persona resulta terriblemente molesto (muy tanto). Todo pasó cuando decidí ir a la tienda por unas Halls sin más motivo que apoyar a la industria de los caramelos sabor miel con limón con un aporte de casi cuatro pesos. Al salir dejé "emparejada" la puerta porque no tenía planes de entretenerme mucho recorriendo una distancia no mayor a cuarenta metros. Y en efecto, el trayecto lo realicé en un abrir y cerrar de puertas automáticas. Desgraciadamente resultó que las Halls (de cualquier sabor) se encontraban agotadas. Emprendí la vuelta a casa con mis cuatro pesos pensando que un establecimiento donde no venden Halls no merece llamarse tiendita de la esquina.
Al llegar me encontré con la mala noticia : La puerta que dejé emparejada había tomado la decisión de cerrarse. Maldita sea. No había nadie adentro que pudiera abrir a excepción de un candelabro con el que no me hablo. Empecé a barajar las opciones que tenía. La principal era llamar por teléfono para que me trajeran las llaves, idea brillante sin fallo que me serviría de no ser porque no llevaba un celular en el bolsillo. También podía intentar darle palmadas a la puerta hasta derrumbarla pero me acababa de cortar las uñas así que no era conveniente llevarla a cabo. Descartadas esas, me vino a la mente preguntarle a la vecina si había un túnel secreto que conectara nuestras viviendas, lo intenté con un resultado que prolongó mi racha de mala suerte: toqué el timbre y no estaba.
Como suele ocurrir en estos casos llega un factor importante: empiezan a dar ganas de ir al baño. Desesperado intenté improvisar una llave con una rama y un popote que estaba tirado. Siguiendo el ejemplo de las anteriores ideas, ésta tampoco funcionó por lo que llegó el momento de afrontar el problema y hacer lo que había estado rondado en mi cabeza desde el principio aunque no lo quisiera admitir. Eso era, SALTARME LA BARDA. Me dispuse a seguir los pasos de mi querida Yelena Isinbayeva, sin de garrocha, eso sí.
Y sin de gloria tampoco.
Sólo logré rasparme mi bello brazo y darme cuenta de que duermo en una prisión de máxima seguridad con forma de casa (ventanas con barrotes incluídos). No me quedó más que resignarme y esperar en la entrada a que a alguien regresara para comer. Tras diez minutos de espera sucedió, entonces di gracias al hambre.
martes, 11 de agosto de 2009
Fui a Sacar mi Credencial de Elector
A diferencia de casi toda la "chaviza" de mi generación, yo no corrí a los diecisiete años a tramitar mi credencial de elector eufóricamente y con premura para que me dejaran entrar a los antros y sentirme "adulto". Como buen ciudadano consciente, esperé a cumplir veinte para evitar tumultos. ¿Cuál es la prisa? Después de todo no tenía ganas de votar por Michael Jackson en las últimas elecciones intermedias así que apenas hoy, por cuestiones de la vida, sin muchas ganas por fin me decidí a realizar este trámite.
Hay dos cosas que me tienen inquieto. Primero, la fotografía que me tomaron. Quiero que sepan que las fotos tamaño infantil, simplemente no son lo mío. Siempre salgo haciendo una cara aburrición, con el cabello mal peinado o con mi típica sonrisa forzada (porque por si no lo sabían no puedo sonreír de forma que luzca natural) que arruina todo. No sé, hay algo en lo reducido del tamaño infantil que nunca me ha favorecido. Preferiría que me hubieron tomado una de tipo panorámico para la tarjeta. El inconveniente es que según me dicen la mugre credencial caduca hasta el 2019, así que si salgo mal en la foto , más me vale perder la cartera para solicitar una reposición.
La otra cosa que me está atormentando es lo de la firma. Actualmente para dárselas de avanzados, el IFE ha implementado lo de la firma digital quitando la bella forma tradicional (con pluma bic negra como es debido) lo cual complica las cosas muchísimo. Te hacen firmar en un especie de pantallita Palm con un pedazo de plástico con forma de crayola. Lo malo de este sistema es que no sabes cómo va quedando tu trazo mientras lo realizas, es casi como escribir con los ojos cerrados sin forma de orientarte. Ignoro cómo quedó mi firma, aunque me temo que no muy bien porque el señor que me atendió me pregunto, "¿Seguro que la quiere así, joven?". Respondí que sí para ahorrar tiempo.
Ahí lo tienen, me la entregan en un par de semanas. A ver cómo salgo. Mientras tanto, acabo de recordar que hay otro trámite que no he realizado: lo de la cartilla militar. Soy un ejemplo a seguir.
Hay dos cosas que me tienen inquieto. Primero, la fotografía que me tomaron. Quiero que sepan que las fotos tamaño infantil, simplemente no son lo mío. Siempre salgo haciendo una cara aburrición, con el cabello mal peinado o con mi típica sonrisa forzada (porque por si no lo sabían no puedo sonreír de forma que luzca natural) que arruina todo. No sé, hay algo en lo reducido del tamaño infantil que nunca me ha favorecido. Preferiría que me hubieron tomado una de tipo panorámico para la tarjeta. El inconveniente es que según me dicen la mugre credencial caduca hasta el 2019, así que si salgo mal en la foto , más me vale perder la cartera para solicitar una reposición.
La otra cosa que me está atormentando es lo de la firma. Actualmente para dárselas de avanzados, el IFE ha implementado lo de la firma digital quitando la bella forma tradicional (con pluma bic negra como es debido) lo cual complica las cosas muchísimo. Te hacen firmar en un especie de pantallita Palm con un pedazo de plástico con forma de crayola. Lo malo de este sistema es que no sabes cómo va quedando tu trazo mientras lo realizas, es casi como escribir con los ojos cerrados sin forma de orientarte. Ignoro cómo quedó mi firma, aunque me temo que no muy bien porque el señor que me atendió me pregunto, "¿Seguro que la quiere así, joven?". Respondí que sí para ahorrar tiempo.
Ahí lo tienen, me la entregan en un par de semanas. A ver cómo salgo. Mientras tanto, acabo de recordar que hay otro trámite que no he realizado: lo de la cartilla militar. Soy un ejemplo a seguir.
sábado, 8 de agosto de 2009
Recuerdos Chatarra
Durante años me he quejado de lo mala que es mi memoria. Sin ir más lejos, en cierto post dije que era como de pez dorado porque -para los que no lo sepan- la de esos animalitos dura tres (según otras versiones, ocho) segundos nomás*. Últimamente lo he estado analizando y creo que exageré; fui muy injusto con mi pobre memoria, que no es tan mala, simplemente está mal enfocada.
Con el paso del tiempo he almacenado toneladas de información innecesaria que cualquier amante de la información innecesaria envidiaría. Tengo una buena capacidad en gigas de almacenamiento, el problema es que mi memoria se confunde y en lugar de guardar lo realmente importante, se queda con lo superfluo. Para ejemplificarlo, digamos que si un día el Papa me invita a la Casa Blanca a comer sushi, pasados los meses no recordaré la sabiduría de sus palabras, la belleza de las instalaciones o la presencia de celebridades. No, de lo que me acordaré será del lapicero que estaba en uno de los escritorios. Puede que vagamente me vengan a las mente ciertos momentos de la reunión pero todo girará en torno a ese lapicero que será el protagonista de lo que viví ahí.
No exagero. De la primera vez que fui al Circo (y la penúltima hasta ahora) mi más vívido recuerdo es que en cierto momento de la función, el señor que estaba a mi lado me ofreció Cheetos de su bolsa. Y ya. Ni me pregunten cómo se llamaba el Circo o qué animales vi porque no podría contestarles. Como ese tengo muchos casos. Mi mayor reminiscencia del año que viví en Monterrey es que una vez en la escuela, una de mis compañeritas llevó un tamal oaxaqueño de lunch. Lo curioso es que por más que trato soy incapaz de traer el nombre de la niña en cuestión a mi memoria.
Uno de los recuerdos chatarras que más me causan conflicto (porque podría utilizar ese kilobyte de espacio para algo más valioso) tiene que ver con un palillo. Era 1998 (estaba el mundial de Francia) y mi familia y yo fuimos a desayunar. Era un buffete. Si comí sandía, hot cakes, cereal o empanadas de queso, no sé. Lo que sí les diré es que todavía hoy en pleno 2009 por lo menos una vez a la semana revivo en mi imaginación el instante en el que antes de salir del restaurante intenté tomar un palillo de un frasco; al sacar la mano en lugar de uno, había sacado dos. Me sentí un ladrón ese día.
*Aunque en este confiable blog de datos estúpidos y Wikipedia lo desmientan.
Con el paso del tiempo he almacenado toneladas de información innecesaria que cualquier amante de la información innecesaria envidiaría. Tengo una buena capacidad en gigas de almacenamiento, el problema es que mi memoria se confunde y en lugar de guardar lo realmente importante, se queda con lo superfluo. Para ejemplificarlo, digamos que si un día el Papa me invita a la Casa Blanca a comer sushi, pasados los meses no recordaré la sabiduría de sus palabras, la belleza de las instalaciones o la presencia de celebridades. No, de lo que me acordaré será del lapicero que estaba en uno de los escritorios. Puede que vagamente me vengan a las mente ciertos momentos de la reunión pero todo girará en torno a ese lapicero que será el protagonista de lo que viví ahí.
No exagero. De la primera vez que fui al Circo (y la penúltima hasta ahora) mi más vívido recuerdo es que en cierto momento de la función, el señor que estaba a mi lado me ofreció Cheetos de su bolsa. Y ya. Ni me pregunten cómo se llamaba el Circo o qué animales vi porque no podría contestarles. Como ese tengo muchos casos. Mi mayor reminiscencia del año que viví en Monterrey es que una vez en la escuela, una de mis compañeritas llevó un tamal oaxaqueño de lunch. Lo curioso es que por más que trato soy incapaz de traer el nombre de la niña en cuestión a mi memoria.
Uno de los recuerdos chatarras que más me causan conflicto (porque podría utilizar ese kilobyte de espacio para algo más valioso) tiene que ver con un palillo. Era 1998 (estaba el mundial de Francia) y mi familia y yo fuimos a desayunar. Era un buffete. Si comí sandía, hot cakes, cereal o empanadas de queso, no sé. Lo que sí les diré es que todavía hoy en pleno 2009 por lo menos una vez a la semana revivo en mi imaginación el instante en el que antes de salir del restaurante intenté tomar un palillo de un frasco; al sacar la mano en lugar de uno, había sacado dos. Me sentí un ladrón ese día.
*Aunque en este confiable blog de datos estúpidos y Wikipedia lo desmientan.
viernes, 7 de agosto de 2009
Ejemplo
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez,
once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete,
dieciocho, diecinueve, veinte, veintiuno, veintidós,
veintitrés, veinticuatro, veinticinco, veintiséis, veintisiete,
veintiocho, veintinueve, treinta... un millón.
.......................................
A eso se le llama flojera.
once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete,
dieciocho, diecinueve, veinte, veintiuno, veintidós,
veintitrés, veinticuatro, veinticinco, veintiséis, veintisiete,
veintiocho, veintinueve, treinta... un millón.
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A eso se le llama flojera.
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