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miércoles, 21 de abril de 2010

Ahora me asaltaron

Todo se conjuga para que este mes tenga temas diarios para actualizar este blog. Luego del caso de la chica fresa pensé que no habría nada de similar tamaño para comentar, pero hoy un incidente demuestra que, una vez más, estaba equivocado.

Sí, sufrí apenas el segundo asalto de mi vida. El primero ocurrió la vez que un doctor me robó el cordón umbilical valiéndose de una herramienta punzocortante. Desde entonces (hace 21 años) no había sido víctima de un atraco de iguales proporciones, hasta hoy que un par de tipejos coordinaron fuerzas para despojarme de mi celular y cartera.

Iba caminando tranquilamente rumbo a la escuela (1:50 pm aproximadamente) cuando a escasas cuadras de llegar, fui interceptado por un hombre que se acercó extrañamente a mí. Se pegó tanto a mi cuerpo que pensé no tardaría en manchar mis pantalones. En eso, sacó un desarmador para colocarlo en la zona donde se ubican algunos de mis órganos vitales al mismo tiempo que decía:

Dame tu cartera y el celular o te pico.

Sospecho que el maleante estuvo espiándome durante semanas, de otro modo no me explico cómo supo que yo tenía celular y cartera. Who knows?

No hice nada durante los primeros seis segundos. Naturalmente el asaltante se irritó.

Ándale, sácalos orita mismo o chingo. Ni se te ocurra moverte.

En situaciones como esta, el tiempo pasa tan rápido que no reaccionas como deberías. Es como cuando un balonazo te pega en la cabeza: cuando quieres actuar ya es demasiado tarde. Si alguien te hubiera dicho minutos antes que alguien iba a patear un balón con dirección a tu mollera podrías elaborar una estrategia, y en el momento oportuno darías un paso para apartarte de la trayectoria del balón. Lo mismo pasa con quienes te atracan, ellos se encuentran en una posición de ventaja porque saben qué es lo que va pasar, en cambio la víctima viene distraída sin imaginarse lo que le espera. Por eso cuando el momento fatídico llega, no se logra una reacción lo 100% adecuada. De estar mentalizado hubiera podido emplear mi célebre patada tornado dejándolo parapléjico, snif snif.

Sin decir nada le di el celular y una cartera que tenía doscientos y tantos pesos. Luego de esos huyó mientras decía, "échate para atrás". Del otro lado de la calle lo esperaba un vocho azulado en el que escapó, el cual era conducido por una escoria poco agradable a los sentidos con peinado Mohawk.

Sobre la cartera, además de los doscientos pesos, traía lo siguiente:

  1. El boleto borroso de cuando fui a ver Watchmen.
  2. Credencial de universitario insatisfecho.
  3. Un calendario de cartón portátil del 2006.
  4. Algunos dólares viejísimos que estaban pegados unos con otros.
  5. Tickets de compras varias.
  6. Credencial de elector.
  7. Tarjeta de débito.
  8. Monedas que ahora nunca llegaran a las manos de cerillos necesitados.
  9. Un par de calcomanías de discos de Elvis Costello y Bob Dylan.
  10. Credencial de amigo Porrúa.
  11. Billete de emergencia de 100 pesos conmemorativo del centenario de la revolución.
  12. Pelusa acumulada.
Gracias al contenido, los malditos ahora saben dónde estudio y el lugar donde vivo. Saquen los globos y serpentinas, por favor.

No fue el atraco del siglo, lo sé. Me duele lo de la tarjeta de débito (ya reportada), porque de ahí sacaba de a poquito sumas suficientes para satisfacer necesidades básicas como chocolates Crunch. El celular en su momento costó 1800 pesos, y todos los números de la agenda tenían nombre clave excepto por el poco original "Casa". Sigo a la espera de la primer llamada de una voz distorsionada.

Queda como consuelo la poca inteligencia del asaltante. No me pidió el reloj, ni los lentes obscuros que valían más que el celular y lo de la cartera juntos, el ticket que lo comprueba, por cierto, estaba dentro de la billetera. Pienso que como notó lo bien que se me veían, decidió pasarlo por alto.

Eso o el par de pandilleros, nomás querían el celular para realizar actos delictivos. Desgraciadamente registré honradamente mis datos al Renaut. así que posiblemente acabe inmiscuido en algún caso de extorsión telefónica sin enterarme.

Una vez que se fueron, noté que un policía había observado todo sin hacer nada. Quizás era de la seguridad privada que cuida unas oficinas que están por ahí, pero vestía como tal. Al final se me acercó y con su walkie talkie le habló a uno que estaba igualito a él. Luego llamaron a una patrulla que me pidió algunos datos. Apostaría a que los delincuentes llegarán a viejos sin ser detenidos.

Es curioso que justo cuando hace apenas unos días hice esfuerzos importantes para regresarle a una chica la cartera que le pertenecía, la fortuna se me volteara haciéndome perder la mía en circunstancias peores. Una muestra más de que este mundo es injusto, las acciones buenas que hagamos debemos llevarlas a cabo por la satisfacción propia, por estar actuando correctamente, porque eso del karma no funciona, al menos no para mí.

***

Hice un dibujo del asaltante, si alguno de ustedes lo ve en la calle, avise a las autoridades. El retrato se asemeja bastante a la realidad:



PD: Cuando llegué a la escuela me dijeron que la clase se había suspendido.

viernes, 22 de mayo de 2009

Sismo en la comodidad de tu hogar

Tembló hace un par de horas. 5.9 grados Richter. La ciudad sigue en mala racha, puras desgracias e infortunios, espero este haya sido el último de ellos. Ya nos toca algo positivo, lo que sea, no sé que algún científico anuncie que la contaminación nos ha hecho inmunes a la rabia o algo.

Los temblores siempre me agarran dormido o distraído. El de hoy ha sido apenas el segundo sismo que siento en serio. El primero fue en Cuernavaca hace cuatro años mientras veía una película aburrídisima (tanto que ya no recuerdo cuál era), al principio pensé que era la vibración por algún camión que estaba pasando pero luego recordé que no estaba en la ciudad de México. Duró como veinte segundos y no perdí el control, como era mi primera experiencia me emocioné un poco y los disfruté.

Ahora ya no me la pasé tan bien, estaba sentado buscando imágenes de
Lucy Pinder aves silvestres cuando de pronto la silla se empezó a mover, "a lo mejor ya se aflojó", pensé. Luego volteé a ver el closet y la ropa se estaba moviendo al igual que la puerta, como ya no escucho la mano peluda y los fenómenos paranormales me dan risa desde hace muchos años, descarté en automático a algún Poltergeist. Una vez eliminada esa opción llegué a la conclusión de que en efecto ¡Era un temblor! No grité ni evacué (mi casa, digo) seguí buscando imágenes tratando de mantenerme sereno pero la verdad en el fondo sólo estaba a la expectativa de que ojalá no durara más de treinta segundos.

Lo primero que hice fue tuitearlo, era inevitable. Sin dudas es el mejor medio para este tipo de eventos.

Ustedes cómo lo vivieron? Alguna otra experiencia Sísmica?

PD: ¡Felicidades a Moz por su cumpleaños número 50!
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Propongo que se suspendan todas las actividades de la ciudad hasta que nuestra suerte mejore.



domingo, 26 de abril de 2009

Otro post de la influenza

No he dado un tour por la ciudad de México últimamente, así que no sé bien cómo esté la situación allá afuera. Supongo que no hay mucha gente abrazándose o lamiendo los asientos del transporte público. Yo no lo haría. Ya me pueden poner en la lista oficial de los que andan paranoicos con todo este asunto. Culpo de ello a los medios de comunicación, rumores en twitter y la fealdad de López Dóriga.

Hace rato estornudé una vez, de haber sido hace unos días ni siquiera me hubiera dado cuenta, pero dadas las circunstancias me alarmé y pensé en arrojarme desde la azotea de mi casa para evitar el sufrimiento. Luego recapacité y mejor me puse a ver Two and a half men para relajarme, por una extrata coincidencia estaban pasando un episodio donde la novia de Charlie tiene gripa o no sé qué. Tuve que cambiarle para dejar de pensar en ello. Recurrí al América-Tecos que transmitía Televisa, le puse ahí porque después de todo, era poco probable que las cámaras captaran a algún jugador manifestando los síntomas de la gripe porcina esa, y podría pasar noventa minutos tranquilos y aburridos. Pero ver el estadio Azteca vacío como medida de precaución aún por televisión es algo imposible de ignorar, y sí, de nuevo mi mente se puso a pensar en cómo se podría agravar (todavía más) la situación.

El asunto es que con todos los spots, cortes informativos, tweets, interrupción de transmisiones y demás es imposible estar más de veinte segundos sin pensar en ello. Y luego te puedes obsesionar como me empieza a pasar. Ya desde antes era adicto a lavarme las manos, tenía la costumbre de lavármelas entre ocho y diez veces al día. Ahora con esto, me las he ido a lavar casi a cada hora y en dos veces las he limpiado con alcohol.

Fui a comprar cubrebocas a una farmacia cercana, pero la señora que me atendía con un improvisado tapabocas (su sudadera) me dijo que estaban agotados. Auch...

Creo que el exceso de información a veces puede afectar, o sea está bien ser consciente de lo que está pasando, tomar precauciones y estar atentos, pero igual hay que serenarse y no apanicarse, pensar en otras cosas. Se trata de que todo esto no te impida divertirte o pasarla bien. Eso sí, tratando de no salir te tu habitación :P


UPDATE: Pobre Salma, como que todo esto opacó su boda


Bonus: Pequeña recopilación de las mejores notas alarmistas de El Universal:

- EU advierte que no podrá contener virus
-
La confirmación de la peor pesadilla para México...
-
Influenza Enfermedad enviada desde el Universo

Ay, nanita.
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Twitter: Chicago es la banda más adulto contemporáneo

Peleen con mi bruto

Mi propia teoría de conspiración: El virus estaba en los amables y desinteresados conos gratis de Ben & Jerry's xD

Mi opinión definitiva sobre la influencia